martes, 10 de marzo de 2015

¿La prostitución un trabajo?

Mujeres de la literatura y el periodismo se pronuncian Los argumentos contrarios a la sentencia que equipara a las trabajadoras del sexo con cualquier empleado son variadas y contundentes 

La Jonquera persigue la prostitución en las carreteras. /Marina López./lavanguardia.com

Entre las voces del feminismo contrario a la legalización de la prostitución se encuentran algunas escritoras y periodistas barcelonesas con contundentes discursos al respecto. Estos son algunos de los argumentos que desgranan consultadas a raíz de la sentencia que reconoce derechos laborales a las prostitutas otorgando a la actividad categoría de trabajo.
1. Carme Freixa: "No es de extrañar una sentencia así en una sociedad en la que a las mujeres traficadas se las considera "ocio adulto""¿Acaso es de extrañar que salga una sentencia como esta en una sociedad en la que a las mujeres traficadas se las considera "ocio adulto"? ¿en una sociedad que no admite que hay mujeres traficadas y redes que abastecen a los proxenetas, y que esconde esta realidad bajo eufemismos? Se lo pregunta la psicóloga y periodista Carme Freixa, para quien el fallo de este juez de lo social pone en evidencia "el sistema eufemístico social en el que vivimos". "No los llamamos prostíbulos sino locales de ocio adulto y las leyes regulan locales de alquiler de habitaciones en las que todo el mundo sabe lo que sucede pero que, al no ponerlo sobre el papel, es como si no existiera. Y para justificar su existencia hay que borrar lo que esconde, que es el tráfico de personas y la esclavitud, y denominarlo ‘asociación contractual libre’".
Porque para poder comprobar fehacientemente y tener "plenamente acreditado que las trabajadoras ejercían libremente" la prostitución debería haber habido un trabajo de especialistas en síndrome de Estocolmo, asegura Freixa, que es el síndrome que describen todos los informes de la OMS y los informes policiales de los distintos países como una de las sintomatologías de las mujeres traficadas. "Tal vez muchos proxenetas puedan pensar que tienen la vida solucionada después de esta sentencia, pero eso es lo que es, una simple sentencia –añade–. Los hechos y los estudios, y el trabajo policial contra las mafias y la trata ponen en evidencia que nada es lo que parece y que en, realidad, eso que una sentencia considera "relación contractual consentida y libre" no corresponde a la realidad, pues esa es más compleja: según datos de la Interpol y de las policías de distintos países, el 99% de las personas en esta situación son mujeres que proceden de la trata. La realidad cotidiana del tráfico en la propia Europa refleja que los países más depauperados son los que abastecen la demanda de los puteros y que esas personas traficadas están en manos de sus proxenetas; y que salir de ese circuito pone en peligro a sus familias".
"No hay nada que regular en el tráfico y la esclavitud", concluye Freixa. "Lo único que son es susceptibles de abolirse. Después de que Alemania se haya replanteado la regularización a raíz del fenómeno de la tarifa plana en los prostíbulos; después de que el alcalde de Amsterdam confiese que de saberlo no lo habría regularizado, y después de que los países nórdicos hayan hecho leyes en el sentido contrario, leyes abolicionistas… ¿ahora nos tenemos que constituir aquí en la reserva de prostíbulos de Europa?"
2. Laura Freixas: "Que la gente de las favelas nos venda sus ojos en vida. ¿Nos parece inmoral? También nos escandalizaría la venta de sexo si a las mujeres se las considerara sujetos con derechos humanos".La peor situación es la actual, en la que la prostitución ni se persigue ni se regula, considera la escritora Laura Freixa. "Esta sentencia, aún con reservas, me parece positiva, porque pone el asunto sobre la mesa y reconoce los derechos de esas mujeres que están en una situación que yo considero terrible. Ahora estamos en tierra de nadie, y es un asunto tan polémico y la sociedad está tan dividida que quien paga el pato son las prostitutas, porque ni tienen derechos laborales ni se lucha contra el fenómeno de la prostitución, que también sería positivo para ellas. Somos una sociedad hipócrita por no afrontar el problema".
En cualquier caso, Freixas considera "que no hay que regular sino abolir, por la misma razón que se abolen tareas que tienen consecuencias terribles para la salud, por muy bien remuneradas que estén". "La prostitución -prosigue- tiene unas consecuencias graves para la salud mental y emocional de las mujeres. Si fuera un trabajo como otro no la harían mayoritariamente las mujeres. Cuando algo está tan dividido por sexos es que no tiene tanto que ver con el capitalismo sino con la jerarquía de los sexos y la dominación masculina, y creo que hay que poner límites al mercado porque, aunque necesario, es injusto: quienes tienen dinero tiene privilegios sobre los que no lo tienen, y como señala Piketty, el origen de las fortunas en la mayoría de los casos no es el trabajo, por lo tanto, los privilegios que otorga no es consecuencia de un estado de las cosas justo. Y sabemos que en todas partes los hombres tienen más dinero que las mujeres y se aprovechan de una situación injusta, y hacerlo a través de la prostitución creo que es inmoral".
"Si legalizamos la prostitución, ¿por qué no legalizamos la venta de órganos?", se pregunta Freixas. "Que la gente de las favelas nos venda sus ojos en vida o sus riñones. Es algo que no aceptamos porque nos parece inmoral, pero los mismos argumentos son aplicables a la prostitución. Y si no lo vemos así es porque estamos muy acostumbrados a considerar a la mujer como un objeto que se puede trocear y alquilar su sexo, o su vientre. Si se las considerara sujetos con derechos humanos nos parecería escandalosa también la venta de sexo".
3. Gemma Lienas: "Estoy en contra del sistema que lo vende todo y que cuando no puedes vivir de tu trabajo espera que alquiles habitaciones… y finalmente tu vientre y tu sexo"."Me opongo a la prostitución como feminista: no es un trabajo sino una esclavitud, y no hay nada que pueda justificar que las mujeres tengan que dedicarse a eso", asegura la escritora Gemma Lienas. "Es una situación que si existe es porque las mujeres son pobres, y lo son por culpa de la división del trabajo productivo y reproductivo. La situación de pobreza en la que las ha dejado eso sumado en ocasiones la falta de formación hace que a veces no tengan otra salida, pero eso no justifica que la prostitución sea un trabajo".
Pero como anticapitalista, prosigue Lienas, "esto ya pasa de castaño oscuro". "Hemos llegado a un punto en que ya no podemos vivir de nuestro trabajo. Antes eras pobre si no trabajabas, pero ahora lo eres aunque lo hagas. Lo que nos lleva a eso que llaman economía colaborativa, compartir el coche con otros, alquilar una habitación de tu casa, pero eso no es tal cuando hay una web que se está forrando poniendo a la gente a compartir… Cuando no puedes vivir de tu trabajo, alquilas habitaciones, haces comida para los guiris para que vivan una experiencia barcelonesa cotidiana y finalmente alquilas tu vientre y tu sexo. Estoy en contra del sistema que lo vende todo. El capitalismo y el patriarcado han nacido juntos, van de la mano, y hasta que no acabemos con uno no acabaremos con el otro.
4. Carmen Alcalde: "Nos esclarecería mucho obtener una respuesta sincera de todos los gerifaltes que deciden nuestros roles en la vida"A la periodista y escritora Carmen Alcalde le gustaría que le respondiera "este Juez de esta sentencia 'pionera' que pretende regular el negocio de venta y compra de cuerpos de mujer. Y las mandatarias y mandatarios políticos que inducen y otorgan su beneplácito a los patriarcas del Poder Judicial y así descargan su mala conciencia ante la esclavitud que sigue y que no cesa contra las mujeres del mundo en que el varón tomó el mando de organización social del trabajo. Sueldos femeninos a la mitad de los masculinos. Claro que ahí empezó la primera discriminación, cuando la mujer empezó y nunca ha terminado su ciclo de ser sirvienta del hombre, con cargo vitalicio".
"Pienso que nos esclarecería mucho obtener una respuesta sincera de todos los gerifaltes que deciden nuestros roles en la vida. Por mi parte por supuesto yo lloraría mucho si mi hija fuera una puta. Pero también me pondría en la primera de la fila de todas las manifestaciones en defensa de la dignidad de mi sexo. Y reclamaría, y reclamo el principio de la enseñanza igualitaria, de los sueldos igualitarios y de las presidencias igualitarias y de los gobiernos igualitarios . Que sólo así y no con la compasión se iba a establecer un Estado de Ley donde ninguna mujer tuviera que escupir sangre para ganarse su vida".