sábado, 21 de diciembre de 2013
Ciclo: Varia Literaria II
Variaciones sobre cine y literatura
La lengua de las mariposas
Sala de Música
3:pm
La lengua de las mariposas es una película que comienza con el ingreso de Moncho a la escuela, este era un niño con un pensamiento pesimista sobre los profesores, creía que eran personas que golpeaban, esta idea se la creo su padre, ya que él en sus tiempos de escolar era golpeado por sus profesores al comportarse mal, pero al darse cuenta de que su profesor no era como los demás docentes que hablaba su padre , comenzó a formar una relación de mucha admiración y confianza hacia su profesor. Don Gregorio su profesor era un hombre bueno con pensamientos e ideas liberales, los cuales eran mal vistos por el hecho de que estaban en un estado represivo, es decir, vivían en un contexto donde reinaba la guerra civil española, la cual impedía a las personas a expresarse libremente. El creía que las personas debían ser como las mariposas, libres en su andar, en su recorrido por la vida. El vínculo que tenía Don Gregorio con Moncho fue creciendo cada vez más, sus padres al darse cuenta de esto le agradecieron a el profesor, regalándole por el cuidado que ha tenido con su hijo un traje, ya que la relación que habían establecido, había hecho que Moncho perdiera el miedo a los desconocidos, teniendo cada vez más ganas de saber y descubrir nuevos aprendizajes. Luego de haber pasado mucho tiempo donde la tranquilidad estaba presente en España, comienza la guerra civil, con la llegada del fascismo, donde se comenzó a buscar a toda la gente que estaba en contra de este pensamiento represivo, entre ellos a Don Gregorio. Esta fue consecuencia de que las personas tuviesen miedo de ser encontradas y matadas por tener pensamientos e ideales diferente, lo que llevo a la familia de Moncho a quemar toda evidencia de pensamiento liberal y es en este momento donde se le pide a Moncho que calle, que si le preguntan sobre el traje de su profesor Gregorio lo negará todo, para no sufrir las consecuencias del poder que imponía estado mediante el miedo. La familia finalmente demostrara apoyo hacia al estado, hablándoles mal a las personas que fueron encontradas por ser comunistas, llamándoles “rojos” al pasar. Él al ver a sus padres tratándolos así, los imito y al pasar Don Gregorio, lo trato de la misma manera, aun habiendo sido parte de una parte fundamental de su vida, odiándolo solo por el hecho de tener un pensamiento diferente.
Un año de Cultura
La despedida de Mutis, los premios literarios del mundo, el debate y las exposiciones del año en Colombia
Álvaro Mutis, se fue dejándonos a Maqroll el Gaviero./Vicky Ospina./semana.com
La última escala del almirante
En septiembre Colombia se despidió de unos de sus mayores escritores: Álvaro Mutis. Su muerte cerró un capítulo definitivo en la historia de la literatura nacional. A sus 90 años recién cumplidos Mutis dejó una obra literaria prodigiosa y un grupo de amigos y admiradores repartidos alrededor del mundo.
PREMIOS LITERARIOS
Alice Munro. La Academia Sueca recordó a las escritoras con su premio.
Nobel de Literatura
La canadiense Alice Munro recibió el reconocimiento por toda su obra y fue nombrada “la maestra del relato breve contemporáneo”. La decimotercera mujer que obtiene este galardón es conocida como la Chejov canadiense.
Elena Poniatowska, recibió el Premio Cervantes.
Premio Cervantes
El reconocimiento más prestigioso de las letras hispanas se le otorgó a la mexicana Elena Poniatowska, quien a sus 81 años es reconocida por su carrera como escritora, periodista y cronista.
Gregor Von Rezzori
Juan Gabriel Vásquez, se universaliza.
El ruido de las cosas al caer, de Juan Gabriel Vásquez, obtuvo este prestigioso premio italiano para autores extranjeros. Esta novela ya ha sido traducida a 16 idiomas.
Beca MacArthur
AJunot Díaz, escrito estadounidenese dominicano.
Junot Díaz obtuvo la codiciada beca de medio millón de dólares. Díaz se ha dedicado a narrar la realidad de los inmigrantes latinos en Estados Unidos.
INAUGURACIÓN
Casa Daros en Río de Janeiro
La Casa Daros abrió con una exposición de Colombia.
El 23 de marzo se inauguró Casa Daros en Río de Janeiro, que cuenta con la mayor colección de arte latinoamericano contemporáneo. El espacio abrió con Cantos Cuentos Colombianos, una muestra de lo mejor del arte reciente del país.
ANIVERSARIOS
200 años del nacimiento de Giuseppe Verdi y Richard Wagner, los compositores de ópera más importantes del siglo XIX.
40 años de la muerte del chileno Pablo Neruda, uno de los grandes poetas hispanoamericanos.
50 años de la publicación de Rayuela, la novela más famosa del escritor argentino Julio Cortázar.
100 años de la muerte de Albert Camus, autor de El extranjero, La peste y El mito de Sísifo.
100 años de la publicación de En busca del tiempo perdido de Marcel Proust.
Debate del año
Los precios exorbitantes que alcanzaron las obras del artista colombiano Óscar Murillo en varias subastas generaron una álgida controversia en el mundo del arte nacional. Para algunos se trata de un artista sin experiencia, inflado por sus galeristas. Para otros es el nuevo genio del arte colombiano. El tiempo dará su veredicto.
EXPOSICIONES
MamBo 50. La Colección (marzo – abril). El Museo de Arte Moderno de Bogotá celebró 50 años de existencia con una exposición de 4.300 obras que hoy hacen parte de su colección permanente.
J. J. Seinen, un hallazgo (marzo). El holandés J. J. Seinen murió el año pasado en Colombia sin haber expuesto ninguna de sus obras. Julio Pérez Navarrete y Johanna Calle mostraron sus dibujos en la Galería Casas Riegner.
Dioses, mitos y religión de la antigua Grecia (julio–octubre). El Museo Nacional presentó 94 cerámicas y esculturas de la colección del Museo del Louvre en París.
Vik Muniz. Más acá de la imagen (agosto–octubre). Esta fue una espectacular retrospectiva del artista brasileño en el Museo del Banco de la República.
Nueva colección del Museo de Arte del Banco de la República (desde el 26 de julio). Cinco curadores volvieron a interpretar la colección permanente.
Argentina homenajea a Bolaño, a quien "todo escritor castellano debe leer"
El Centro Cultural Recoleta de Buenos Aires recoge material inédito y algunas de las mejores obras del narrador chileno Roberto Bolaño, muerto en 2003 y uno de los autores que "todo escritor castellano debe leer", según dijo el comisario de la exposición, Juan Insua
Roberto Bolaño, escritor chileno está de homenaje en homenaje a su memoria./lainformacion.com
La muestra lleva por título "Archivo Bolaño: 1977-2003", y se centra en la etapa que el artista pasó en España, en la calle Tallers de Barcelona, en Gerona y en el municipio barcelonés de Blanes, donde desarrollo la gran parte de su obra.
La exposición fue inaugurada en la capital catalana este año, y Buenos Aires es su primera parada en un recorrido mundial que la llevará aNueva York y a Madrid, entre otras, recordó en la presentación el ministro de Cultura porteño, Hernán Lombardi.
En declaraciones a Efe, Juan Insua, jefe de proyectos del Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona, describió a Bolaño como "un gran poeta que fue tragado por el narrador", y que supo alternar la explicación de la vida desde su corazón con la narración de historias.
"Muchas de sus páginas, de novelas como "Amuleto" o de sus obras mayores como "2666" solo pueden haber sido escritas por un poeta", explicó el comisario.
En opinión de Insua, el chileno es "uno de los grandes autores de la nueva literatura mundial" que "creó un puente entre el siglo XX y el XXI", y todos los jóvenes autores castellanos que, en su día, debían leer a Julio Cortázar, Gabriel García Márquez o Jorge Luís Borges, "es inevitable que ahora pasen por la lectura de Bolaño".
La exposición recoge 14.374 páginas, con varios cientos de poemas, 27 cuentos y cuatro novelas inéditas dejadas en su archivo personal por el autor chileno y cedidas por sus herederos.
La gran mayoría de las obras largas inéditas pertenecen a su etapa en Barcelona, en la que, pese a su brevedad, Bolaño llegó a escribir diez obras, de las cuales solo dos vieron la luz, una de ellas de forma póstuma.
Del resto de ellas, cinco fueron escritas durante su etapa en Gerona, mientras que de su etapa en Blanes todas fueron publicadas salvo la primera que firmó en el municipio de la Costa Brava catalana.
Según recordó el crítico literario Maximiliano Tomas, "Bolaño guardaba todo" y mantenía un archivo de su obra con una minuciosidad "que linda con la patología".
Además de las obras inconclusas y privadas de Bolaño, la muestra ofrece también las seis que vieron la luz tras su muerte: "2666" -que recibió media docena de premios literarios-, "Entre paréntesis", "La Universidad Desconocida", "El secreto del mal", "El Tercer Reich" y "Los sinsabores del verdadero policía".
Pero la exposición no se limita a sus escritos, sino que permite ver las máquinas de escribir que utilizó, así como cuadernos y bloc de notas personales.
En ellos se pueden comparar las diversas pruebas y borradores de sus obras, que permiten ver cómo, en sus últimos años de vida, "casi no hay tachaduras y correcciones", apuntó Tomas.
Intercaladas con el mundo literario de Bolaño también se pueden ver fotos del propio escritor y vídeos con imágenes en movimiento lugares importantes para su vida, como la calle Tallers y el bar Parisienne, en el Raval barcelonés.
Además, animaciones dan vida a varias escenas de sus obras, para que los visitantes puedan ver el texto en movimiento.
En las paredes, una cronología explica el orden en que el artista realizó sus escritos, incluidos los inéditos, y permite comparar su situación personal y la mundial con los temas tratados en su obra.
La exposición es gratuita y permanecerá abierta hasta el 16 de febrero en el Centro Cultural Recoleta.
Vitale:"Soy poeta por pereza e irresponsabilidad"
La autora uruguaya, eterna candidata al Cervantes y superviviente de la generación del 45, la de Mario Benedetti o Idea Vilariño, repasa a sus 90 años una vida y una obra consagradas a la pureza del lenguaje y marcadas por el exilio
Ida Vitale, retratada recientemente en Madrid. /Samuel Sánchez./elpais.com
El exilio ha marcado la obra de Ida Vitale (Montevideo, 1923). Aunque no en sentido negativo. Dejó Uruguay en 1974 rumbo a México y, 10 años después, se instaló en Austin (Texas), donde vive desde entonces. Profesora de literatura, ensayista y, sobre todo, poeta, vive embarcada en la búsqueda infinita de la precisión, esa lucha de gigantes que dota de absoluto misterio su frágil obra. Ella dice que su poesía despegó gracias a su aterrizaje en México y que luego encontró la tranquilidad necesaria para seguir madurando en su hogar actual: “Me basta un buen aeropuerto y una maravillosa biblioteca para estar bien”. Enmarcada en la llamada generación del 45 —la de Benedetti, Idea Vilariño o Carlos Maggi, la que miró con fascinación y distancia al paterOnetti—, Vitale, de nombre familiar para los amantes de las quinielas del Cervantes, pasó por Madrid hace unas semanas para ofrecer un recital en el festival Poemad. Desplegó su milagrosa energía, su exquisita educación y su ejemplar fortaleza y sencillez, siempre riéndose y sin darse importancia.
“Soy poeta por pereza y por irresponsabilidad”, asegura con elegante coquetería. “La novela exige una concentración distinta. ¡Yo llevo años con una novela que nunca acabo! La poesía nace de otra manera, me gusta su inmediatez. Yo no hago poemas largos y cuando los hago me siento insegura, como si la prolongación fuese algo indebido. Juan Ramón [Jiménez] me dijo algo que no olvido: lo mejor que se puede hacer es escribir y guardar. Guardar en un cajón y sacarlo con el tiempo. Me hablaba de no olvidar nunca la objetividad, la autocrítica. Y yo lo hago. Lo guardo todo hasta olvidarlo”. Para ella escribir esconde siempre un gran fracaso, quizá por eso le cuesta hablar de un acto que en el fondo considera profundamente íntimo. “En el primer plano de la poesía debe estar el lenguaje, ese es el tema. Lo que me mueve a escribir es él, la búsqueda de lo que ya no se va a dar”.
Juan Ramón me aconsejó no olvidar nunca la capacidad autocrítica"
Cuando salió de Uruguay, empujada por la dictadura, ya era una poeta reconocida y una mujer “crecida”. “Pero el exilio me puso más en actividad y me ayudó a despegar. Me amplió el campo”, explica. “El exilio puede ser una experiencia dramática y terrible o una cosa maravillosa. En mi caso me dolió mucho alejarme de mi gente, lo pasé muy mal, pero al poco tiempo me sentí mucho más enriquecida. México me dio no solo la comodidad de un mundo agradable, sino la oportunidad de sentirme útil con traducciones, con clases… y eso es algo que jamás dejaré de agradecerle a ese país, su enorme apertura hacia el que venía de fuera”.
Vitale se había criado en una familia culta y cosmopolita que forjó, en su pequeño cuerpo, a una mujer con seguridad y determinación. “Yo me formé en un núcleo de mujeres que trabajaban y leían, jamás sentí a ningún hombre por encima. Mi marido, que es uruguayo, dice que yo nunca me he dado cuenta de lo machista que es Uruguay porque en mi casa no lo eran, muy al contrario. En mi familia los libros eran importantes y nosotras siempre estuvimos rodeadas de ellos. Adoro a Virginia Woolf, pero yo tenía un cuarto propio y enorme libertad de lectura. Mi tarea los sábados era limpiar una biblioteca”.
Cuarta generación de emigrantes italianos, guarda recuerdos vivos de la casa familiar, del altillo donde estaban sus libros favoritos, “leía Guerra ypaz, libros de historia, de Napoleón, me gustaban esas cosas”. Dos poetas uruguayas del siglo XIX, María Eugenia Vaz Ferreira y de Delmira Angustini, determinan su tradición (“me siento más cerca de María Eugenia, era diferente, despojada. Era la escéptica, la feminista, la que sintió la necesidad de imponerse”), pero sus dos grandes referentes fueron españoles: su profesor José Bergamín y Juan Ramón Jiménez. “Juan Ramón llegó a Montevideo en una gira que hizo por América para recuperar el español. Aquel viaje suyo fue su resurrección, una gira triunfal. Recuerdo un recital en el teatro Solís donde la gente se colgaba de los palcos para escucharlo, no cabía un alfiler. Era una conferencia sobre el Cancionero y el Romancero, una maravilla… Pero Bergamín fue otra cosa, no puedo explicar su importancia en mi vida. Nos contagiaba cada día su entusiasmo, siempre con sus libros, los prestaba, los regalaba para que leyéramos a los románticos alemanes, a Juan de la Cabada, a Juan Ramón, a ¡todos! Podías estar de acuerdo o no, pero no te podías resistir a su personalidad”.
Rossana Podestà, reina del péplum
Protagonizó superproducciones de Hollywood y películas de serie B en Italia y será recordada por imponerse a Ava Gardner y Elizabeth Taylor en el casting de Elena de Troya

Rossana Podestà, actriz italiana, en 1956. / Cordon./elpais.com
Rossana Podestà, la pin up italiana que protagonizó tantas películas péplum en los años cincuenta y sesenta, murió en Roma a los 79 años. Su vida cambió el día de 1955 en el que el director Robert Wise la prefirió —ella, que ignoraba por completo el inglés, con apenas 18 años, sonrisa de niña y cuerpo de mujer— a estrellas de Hollywood como Ava Gardner, Lana Turner y Liz Taylor, para el papel de la protagonista en Elena de Troya. Aquella cinta, sus batallas, duelos, bacanales, besos y lágrimas se rodaron en los estudios de Cinecittà y coronaron a Podestà reina del género de las aventuras mitológicas.
Su fresca sensualidad se hizo indispensable en las superproducciones norteamericanas filmadas en Italia, tras la II Guerra Mundial, los sandaloni, como se llamaban en la capital, cuando de boca en boca rebotaba la noticia de un rodaje y enjambres de buscavidas acudían a las puertas de Cinecittà con un par de sandalias en la mano y el hambre en la barriga. Entre la ruidosa humanidad de los figurantes, los dioses del Olimpo y los héroes sin manchas, ella era la diva, en la pantalla y fuera de ella.
Carla Dora Podestà, alias Rossana, nació en junio de 1934 en Trípoli, cuando Libia formaba parte de los dominios del Reino de Italia. Con el conflicto mundial el país perdió sus colonias y muchos italianos de África tuvieron que desplazarse a la península. Los Podestà aterrizaron en Roma. Mona, lozana, graciosa e insolente, inocente y maliciosa a la vez, como una Lolita, no fue difícil para esta muchacha que aún frecuentaba el instituto destacar en los castings que animaban entonces la ciudad.
El primero en notarla fue el director Léonide Moguy, nombre casi olvidado de la cinematografía, que a mediados del siglo pasado firmó dos películas míticas sobre los adolescentes (con títulos en italiano, a pesar de ser ruso, y trabajar entre Francia y EE UU): Domani è troppo tardi (1949) y Domani è un altro giorno (1951). Rossana se incorpora en el segundo. “Siendo actriz”, declaró luego a la revista Época, “me ganaba dos duros, pero mi verdadera vida era otra”. Es el primer papel de una carrera que llegó a los 60 hasta mediados de los años ochenta.
En 1953 su sensualidad carnal centra, y a la vez altera, La Red, del mexicano Emilio Fernández. El año siguiente, hechiza al público —y no solo a los apasionados de intrigas mitológicas— en la piel de Nausicaa, en el Ulises de Mario Camerini, protagonizado por Kirk Douglas. A la vez, cabalga la ola del llamado “neorrealismo rosa”. Es la época de Guardie e ladri, de Steno (Stefano Vanzina) y Mario Monicelli (1951); Gli angeli del quartiere, de Carlo Borghesio (1952); Le ragazze di San Frediano, di Valerio Zurlini (1954). Apenas veinteañera, Rossana es una chica de portada. No tarda mucho en decidir que su porvenir estaba escrito en el cine.
La vida de la diva Rossana Podestà acabó pareciéndose a las aventuras de fuego y pasión que interpretaba, que fueran ambientadas en el mito o en la realidad más apremiante. Su aventura personal no fue menos poética, ni menos literaria. En 1954 se casó con Marco Vicario, con el que rodó en España Playa prohibida. Vicario la dirigió en varias películas, que contribuyeron a esculpir la fama de su guapa esposa más que marcar hitos en la historia del séptimo arte: Le ore nude (1964),Siete hombres de oro (1965), El gran golpe de los siete hombres de oro(1967), Il prete sposato (1970), Homo eroticus (1972), Paolo il caldo(1973).
A principios de los ochenta, llegó otro romance: ya divorciada, en una entrevista Podestà contesta a bote pronto a una pregunta bien manida: ¿Quién te llevarías a una isla desierta? “Me iría con Walter Bonatti”, declaró la actriz pensando que tener a un conocido escalador y explorador como compañero sería lo más apropiado para una aventura exótica. Bonatti le escribió una carta que más o menos se podría resumir en la siguiente frase: “¿Cuándo salimos?”. Ella contestó con su número de teléfono. Él la llamó y dijo que estaría libre en unos meses. “Ah, ¿esto es lo mucho que te intereso?”, se negó ella. El Rey de los Alpes volvió a llamar. La cita se fijó para el día después. Era el 2 de junio de 1981, Roma estaba celebrando la fiesta de la República. Desde aquella primera comida, ya no se separaron hasta la muerte de Bonatti, en 2011. Ahora ella le alcanza, en un epílogo perfecto para un poema épico, donde solo la muerte puede con tanto amor.
Charlotte Gainsbourg pasa del porno
Su negativa a masturbar a un actor X calienta el estreno de Nymphomaniac. Esta será su tercera colaboración con el realizador danés Lars von Trier. La actriz y cantante permanece inmune al escándalo, a pesar de haberlo vivido desde cría
Charlotte Gainsbourg en 'Nymphomaniac'. /Christian Geisnaes./elpais.com
A veces basta una chispa para quemar todo el bosque. En el caso de Charlotte Gainsbourg han sido unas declaraciones extraídas del Vanity Fair francés en referencia a su tercera colaboración con Lars von Trier, para la película Nymphomaniac, que se estrena este miércoles: “Nadie me había pedido que fuera tan lejos. Resultó excitante e intenso, con tanto sufrimiento… A veces me sentí realmente mal. Nunca había vivido nada tan fuerte”. Y añadía: “Lars lleva demasiado lejos sus obsesiones sexuales. Se pasa de explícito, tanto en su discurso como en las imágenes”. Reconocía haberse negado a masturbar a un actor porno y a compartir el plano mientras él se masturbaba. Y en la presentación en Copenhague, hace unos días, confesaba: “Las escenas de sexo no fueron tan duras como las de masoquismo. Esas resultaban vergonzosas y, sí, un tanto humillantes”.
Pero no hay que llamarse a engaño: Charlotte Gainsbourg lleva 30 años acostumbrada al escándalo. Desde el día en que entonó a dúo junto a su padre, el ínclito Serge, Lemon incest, la canción que transformaba una pieza de Chopin en un libidinoso canto de amor paterno-filial. Tenía 13 años. Y ya parecía inmune. “No fue un shock. Entendía que se trataba de una provocación”, comentaba en una entrevista reciente en la BBC.
Quizá por eso suena a sobredimensionado el eco de su protesta ante Von Trier. Sencillamente, estamos ante una artista –actriz, cantante, musa de Nicolas Ghesquière– que puede permitirse hacer lo que quiera. Por algo es hija del chanteur por excelencia y de Jane Birkin, y ejerce de manera innata de emblema del bobo (bohemian bourgeois). Carine Roitfeld, exdirectora de Vogue Paris, ha definido su magnetismo mejor que nadie: “Es el equivalente francés a Sofia Coppola: alguien que viene de una familia famosa y con un estilo cool que todas las chicas de París quieren tener. Hay algo en su forma de andar, con su chaqueta de cuero y el pelo en la cara, que es mitad de su madre, mitad de su padre, pero que le pertenece exclusivamente a ella”.
El estreno de Nymphomaniac viene precedido también por la pérdida de su medio hermana, la fotógrafa Kate Barry, que cayó de su apartamento en París a la calle. Esta semana, el clan se unía de luto en la iglesia de Saint-Roch rodeado por otras celebridades como Catherine Deneuve o Carla Bruni. La propia Charlotte ya vio la muerte de cerca en 2007. Mes y medio después de sufrir un accidente de esquí acuático, tuvo que ser intervenida de urgencia. “Mi cabeza estaba llena de sangre”, contaba sin pudor en una entrevista tras otra durante la promoción de IRM, el disco que le produjo Beck donde incluyó los sonidos de sus resonancias magnéticas.
Lars von Trier lleva demasiado lejos sus obsesiones sexuales", ha declarado la actriz
Convirtió su entrega a la locura (la pérdida de un hijo, la automutilación genital...) de Anticristo en parte de su recuperación. “Llevaba un año preocupándome de mi salud cuando me la ofrecieron. Quería olvidarme de mí y esa película era tan violenta que me arrastró a otro mundo”, contaba a este periódico en 2010. El encuentro con Lars von Trier le valió el premio a la mejor actriz en Cannes.
La película que ahora protagoniza se vende como “el viaje erótico de una mujer desde que nace hasta que cumple 50 años”. La ninfómana del título es, claro, Gainsbourg. La sola premisa ha llevado a los agoreros a señalar que estamos ante otro exabrupto misógino del danés. Su actual musa se adelantó a defenderle en The Hollywood Reporter: “Retratar a mujeres que sufren o se castigan no le convierte en un misógino. Mi papel podría haberlo escrito una mujer. De hecho, siento que estoy interpretando al propio Lars”.
La coproductora de todos los filmes de Von Trier, Marianne Slot, lo confirma al teléfono: “Es evidente que habla ante todo de sí mismo [risas]. Hay muchas historias rondando sobre Lars que magnifican su faceta oscura, obsesiva y cruel. En primer lugar, es un tipo fantástico con el que trabajar, siempre propone nuevos retos. La prueba no está en que Charlotte haya repetido tres veces, sino en que la mayoría de los que rodamos con él lo hemos hecho durante muchos años. No engaña a nadie sobre lo que quiere, y solo hay una manera de sacarlo adelante: con él, nunca contra él”.
Que se lo digan a Björk, la primera en despacharse con él tras Bailar en la oscuridad. “Necesita a las mujeres. Las envidia y las odia por ello. Así que tiene que destruirlas”, escribió la islandesa en su blog. Para Slot, es exagerado. “Por supuesto que te va a llevar muy lejos. ¿Demasiado? Eso ya debe valorarlo cada uno. Pero una cosa es irrebatible: lo que han hecho con él las grandes actrices que han estado a sus órdenes no se lo habíamos visto hacer en otras películas antes”. Dice que “hay muchas Charlottes: la divertida, la frágil, la fuerte… Pero la discreta prevalece sobre las demás”. La mejor fórmula, quizá, para sobrevivir con éxito al peso del apellido.
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