martes, 21 de julio de 2009

México Distrito Editorial, el boom azteca

UN RETRATO COMPLETO de la narrativa mexicana actual debería incluir a Élmer Mendoza, Guillermo Fadanelli, César Silva, Juan Villoro, Emiliano Monge, Álvaro Enrigue, Daniel Sada, David Miklos, Ángeles Mastretta, David Toscana, Ana García Bergua, David Huerta, Margo Glantz, Sergio Pitol, Cristina Rivera Garza..., pero entonces, claro, no acabaríamos nunca.
Este 2009 está siendo el año prodigioso de la literatura mexicana. Al menos, visto desde el otro lado del charco. Varios indicios nos conducen a semejante conclusión. Primero: hace tan sólo quince días cerró sus puertas el Salón del Libro de París, uno de los más importantes de Europa, con México como país invitado... y batiendo récords de asistencia de público - 198.150 personas, un 20% más que el año anterior-. Segundo: las editoriales españolas - especialmente las de Barcelona, como Anagrama o Mondadori- se han lanzado a publicar autores mexicanos (lo que representa el paso previo para que lleguen a las editoriales latinoamericanas), y en los últimos meses han coincidido varias novedades que dan, en las librerías, una sensación de opulencia (es más: varias de esas editoriales han abierto ya sus sedes en el DF e imprimen allí los ejemplares destinados al mercado local, como Anagrama o Tusquets). Y tercero: el contenido de estas novelas muestra unos argumentos frescos, de autores a menudo treintañeros, que se atreven a experimentar, y cuyo ritmo conecta con un lector joven, que empatiza con unas realidades a veces frenéticas y aceleradas - no muy lejanas al cine de González Iñárritu-, o con unas exploraciones de la soledad contemporánea que recuerdan a un Murakami pasado por salsa picante. Seguir artículo http://cafedelosaboresbibliofilos.blogspot.com/