sábado, 29 de noviembre de 2014

¡Adiós a nuestro ‘Chekespeare’!

La leyenda urbana dice que se bautizó Chespirito con el sueño de ser tan grande como Shakespeare

El Chapulín Colorado, uno de los personajes icónicos de Roberto Gómez Bolaños,  Chespirito. /semana.com

 No es un chiste. Al contrario, cuando le preguntaban si de verdad era cierto, él excepcionalmente fruncía el ceño y respondía que era en serio: “Tengo el sueño de ser tan grande como William Shakespeare”. Con semejante propósito empezó en los escenarios. Si el inglés fue un dramaturgo, poeta, actor pues él también empezó a escribir, a declamar y a interpretar. Ser o no ser, esa era su cuestión. Y fue porque empezó a mirar hacia Latinoamérica, su continente colorido con expresiones llenas de sabor y de personajes cargados de inocencia: 'Chespirito', el 'Chavo del Ocho'… Captó la atención de todos por su tremenda sencillez en los diálogos y por la fuerza natural de sus personajes. Y creó un espejo divertido de la televisión que colonizaba desde Estados Unidos. Si allá tienen a 'Superman' entonces hay que buscar alter ego aquí. Así le dio vida a 'El Chapulín Colorado'. Y todos los niños empezaron a decir: “No contaban con mi astucia”. Entonces el comediante y escritor mexicano Roberto Gómez Bolaño atravesó las fronteras y se convirtió en pionero de la televisión en México. Con su talento ayudó a impulsar el imperio de Televisa. De 1972 a 1995, 'Chespirito' atrapó la atención de varias generaciones en ambos lados del Atlántico, con un solitario niño de vecindad que se escondía en un barril y con el primer superhéroe mexicano con su potente 'chipote chillón' y sus pastillas de ‘chiquitolina’. Entonces llegó al prime time. Se robó el corazón de todos los pequeños. Pero también de los grandes. Y entonces se volvió común que en los hogares todas las familias se sentarán a ver en la pantalla chica sus creaciones. Hasta cuatro generaciones lo disfrutaban con alegría. ¿Por qué? Porque como los grandes supo que para transcender hay que comunicar con sencillez. Eran otros tiempos. Eran la prehistoria de la pantalla chica, mucho antes de HBO y de Neflix. Y, sin embargo, hoy cuando ha muerto a los 85 años en su residencia en Cancún, Quintana Roo, millones sienten que cumplió su objetivo. Aquí, en este continente, al menos es más popular que Shakespeare.

 

 Los momentos estelares de Chespirito


 El comediante marcó la cultura popular de América Latina con sus famosos personajes

El famoso comediante mexicano Roberto Gómez Bolaños, fallecido este viernes, se hizo rápidamente popular con El Chavo del 8. Ese niño que vivía en un barril en una vecindad de México D. F. lo llevó a los televisores de toda Latinoamérica, pero no fue su única creación. Estos son sus personajes más populares y las frases que los hicieron famosos.

 El Chapulín Colorado

El antihéroe mexicano es un hombre en mallas rojas con antenas de saltamontes y un martillo de plástico. El Chapulín Colorado aparecía de los sitios menos esperados cuando alguno de los personajes pronunciaba la frase: "Y ahora, ¿quién podrá defenderme?".




Aunque enfrentaba a los villanos de una forma torpe, el peculiar héroe hacía una distinción entre el bien y el mal. Cada vez que una "brillante" idea se le ocurría pronunciaba frente a los espectadores: "¡Síganme los buenos!".

El Chavo del 8

Este es el personaje más conocido de Roberto Gómez Bolaños en América Latina. Un niño que vive en un barril de madera en una vecindad al que todos llaman el Chavo pero de quien nunca se conoce ni su nombre, ni su origen. Legendarios son sus diálogos con Kiko, uno de los habitantes del barrio, con quien tiene una relación de complicidad. Una de sus frases más resonantes era su "eso, eso, eso", cuando por fin lograba entender algo, que decía selañando con el dedo índice en señal de aprobación.






Entre las peripecias del Chavo era común el regaño de algún adulto al niño. Una escena que siempre terminaba en el peculiar llanto del personaje: "Pipipipipi".

Chaparrón bonaparte

Un pequeño dramaturgo frustrado con su fornido compañero Lucas siempre intentando demostrar que no están locos... haciendo locuras. La marca de este par es ser excesivamente educados: “Gracias, muchas gracias”, a lo que da como respuesta segura “No hay de queso, nomás de papa”. Aunque a Chaparrón Bonaparte en todos los episodios le da un ataque conocido como “la chripiorca”, donde el personaje no puede dejar de levantar la pierna en repetidas ocasiones hasta que alguien lo golpea.



Doctor Chapatín

La práctica de este médico de dudosa reputación es el tema de todos sus episodios. Un doctor mayor que siempre lleva una misteriosa bolsa de papel en la mano y que siempre tiene diagnósticos imposibles para sus pacientes. "¿Está insinuando usted que soy viejo?", decía cuando alguien dudaba de su autoridad. Y sujetando su bolsa de papel de cara a la cámara mencionaba: "Con solo pensarlo, ya me dio cosa".


Chompiras y Botija

Una pareja de ladrones decide dejar de robar y conseguir un trabajo honrado. Los enredos de este par terminaban con una afirmación tan compleja como: "Para qué te digo que no, si sí".


fuente:elpais.com, youtube.com

Murió Roberto Gómez Bolaños

El creador de un humor universal sin fronteras, Chespirito, falleció a los 85 años en su residencia en Cancún, confirmaron fuentes familiares

Febrero 21 de 1929

Hijo de la secretaria bilingüe Elsa Bolaños Cacho y del pintor, dibujante e ilustrador Francisco Gómez, nace Roberto Gómez Bolaños en Ciudad de México.

21 Febrero 1949

Estudios

Estudió ingeniería en la Universidad Nacional Autónoma de México, pero nunca se graduó.

1951

Se inició como creativo en la Agencia ‘D'arcy, cuando tenía 22 años.

“Shakespearito”

Su nombre profesional, “Chespirito”, se le atribuye al director cinematográfico, Agustín P. Delgado; y éste deriva del diminutivo de la pronunciación españolizada de Shakespeare: “Shakespearito” El diminutivo lo empleó Delgado, haciendo alusión a la estatura de Gómez Bolaños, y por la pretensión de que el talento del actor mexicano, para escribir historias, se asemeja al de Shakespeare.

1960 — 1965

Muestra de talento

Entre 1960 y 1965, dos programas se disputaban el primero y el segundo lugar de audiencia en la televisión mexicana, y ambos eran de la autoría de 'Chespirito': 'El estudio de Pedro Vargas' y 'Cómicos y canciones'.

1966

Cantinflas y Chespirito

En 1966 Mario Moreno ‘Cantinflas’ decidió tomar los guiones de Roberto para una serie que se llamaría El estudio de Cantinflas, pero el patrocinador canceló el proyecto dadas las altas pretensiones económicas del famoso comediante.

1970

Su carrera como actor se consolidó y en 1970, se extendió el tiempo de transmisión a una hora y fue entonces cuando la serie se llamó: Chespirito, y donde se dieron a conocer diferentes personaje tal es el caso de 'El Chapulín Colorado' y 'El Chavo del Ocho'. Tal fue el éxito que se les dio una serie con un día especial de la semana para cada uno, en media hora de transmisión y con horario estelar.

1971

Se llama “Chavo del Ocho” porque en el año de 1971 este programa se transmitía por Canal 8 de México; fue tanto el éxito del mismo, que éste pasó a otro canal de más nombre y, señalan algunos, “Chespirito” tuvo que buscar alguna excusa para el “8″ por lo que inventó que el Chavo vivía en el departamento número 8.

1973

En 1973 'El Chapulín Colorado' y 'El Chavo del Ocho' ya se transmitían en América Latina, su popularidad los colocó en el primer lugar de audiencia.

1977

En 1977 llenó el estadio de futbol de Santiago de Chile con el Show de Chespirito. En Buenos Aires, Argentina, llenó hasta el tope el auditorio Luna Park, pero las fechas fueron insuficientes por lo que tuvo que dar catorce funciones más.

1978

En 1978 "Chespirito" produjo, escribió y actuó la película El Chanfle, que rompió todos los récords de taquilla. En su archivo guarda seis obras de teatro.

2000

En el 2000 se le rindió un homenaje por su trayectoria artística y su aportes como uno de los mejores cómicos, en el evento compartió momentos con todos los actores que conformaron por más de 20 años el programa Chespirito, incluido Carlos Villagrán ‘Kiko’

En el 2003 lanzó a la venta su libro de poemas titulado ‘Poemas y un poco más

 

19 Noviembre 2004

2004

El 19 de noviembre del 2004, Roberto Gómez Bolaños se casó con la actriz Florinda Meza, luego de haber vivido más de 27 años de unión libre.

28 Mayo 2004

Chespirito en las redes

Roberto Gómez Bolaños, a sus 82 años, sorprendió a sus seguidores al rebasar el millón de seguidores en Twitter, al lograr esta meta rompió el récord convocando a más de 40 mil usuarios a través de un Twitcam, que fue televisado en el noticiero Las noticias por Adela.

2012

En Marzo del 2012 se realizó en el Auditorio Nacional de México un homenaje en su honor, donde más de 10 países participaron de diferentes maneras, desde coreografías masivas hasta parodias con personas muy talentosas.


Noviembre 28 de 2014

Fallece Roberto Gómez Bolaños, 'Chespirito'

El actor, comediante y escritor mexicano Roberto Gómez Bolaños, más conocido como Chespirito y creador de personajes como El Chavo del 8 y El Chapulín Colorado, falleció este viernes, luego de padecer serios quebrantos de salud.
En las últimas semanas y a pesar de sufrir los achaques propios de la edad, el actor seguía activo y de buen humor, comentaron sus familiares, quienes hoy confirmaron la noticia de su deceso.
En sus últimas apariciones públicas, mez Bolaños se trasladaba siempre en una silla de ruedas.
"Estoy en estado de shock, no pensé que me iba a afectar tanto (...) Lo recordaré siempre con una sonrisa", dijo a Televisa llorando el actor Édgar Vivar, quien interpretó al personaje 'Señor Barriga' en la serie 'El Chavo del Ocho'.
Roberto Gómez nació el 21 de febrero de 1929, en la Ciudad de México, en un hogar formado por la secretaria Elsa Bolaños-Cacho Aguilar y el pintor Francisco Gómez Linares, quienes tuvieron dos hijos más, Francisco y Horacio.
Antes de convertirse en uno de los actores más emblemáticos de Latinoamérica, fue boxeador amateur. De la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) se graduó como arquitecto, profesión que nunca ejerció.
Su carrera artística comenzó en la radio y la pantalla chica luego de haber sido creativo publicitario. En 1973 sus programas eran un éxito internacional y se transmitían en toda América Latina, ocupando el primer lugar de sintonía y fama.
El trabajo de Gómez Bolaños se popularizó en cerca de diez países de habla hispana México, Colombia, Argentina, Brasil, Bolivia, Guatemala, Ecuador, Perú, Costa Rica, Nicaragua y en Estados Unidos. Sus programas han sido transmitidos en más de 90 países y fueron doblados en 50 idiomas.
Actualmente los personajes el Chapulín Colorado, el Chavo del 8, la Chilindrina, Don Ramón, Doña Florinda y Kiko, entre muchos otros, siguen teniendo millones de seguidores, pues después de 40 años ininterrumpidos en todos los hogares mexicanos los programas se siguen transmitiendo, así como en Latinoamérica y España. Como si fuera poco, el Chavo del 8 también cuenta con un canal oficial en Youtube.
Durante su carrera ha llenado dos veces el estadio de fútbol en Santiago de Chile con el Show de Chespirito, el Madison Square Garden de Nueva York en 1983 y hasta el escenario de la Quinta Vergara, que fue desbordado por los fanáticos que querían conocerlo.
Este talentoso comediante tiene más de 6 millones de seguidores en su cuenta de Twitter. La primera vez que trinó escribió "Hola, soy Chespirito tengo 82 años y esta es la primera vez que tuiteo. Estoy debutando, síganme los buenos". Desde entonces, sus seguidores aumentaron día a día.
fuente:elespectador.com

Argentina es literatura

Hay mucha vida después de Borges. La eclosión de autores de todas las generaciones garantiza el relevo en las letras del país protagonista de la Feria de Guadalajara

Argentina es el país invitado de honor a la Feria del Libro de Guadalajara.Ilustración de Pacheco./elpais.com

Cada tarde, cientos de jóvenes en Buenos Aires salen de sus casas con la sana intención de matar a Borges. A Borges o al mismísimo Witold Gombrowicz, el escritor polaco al que se le atribuye el famoso consejo cuando le preguntaron qué deberían hacer los argentinos para adquirir la deseada madurez literaria.
Maten a Borges! -gritó desde el barco en el que regresaba a Europa en 1963, o bien se lo confió a un periodista al pie del barco; en ese punto la leyenda se bifurca.
En cualquier caso, cientos de jóvenes salen cada tarde en Argentina a formarse como escritores. Y suelen meterse en casa de otros escritores que montan talleres literarios. “Es curioso”, resalta la escritora Sylvia Iparraguirre “el prestigio del que sigue gozando el libro en esta época en la que cada cual publica lo que quiere en Internet”. Alrededor de esos maestros están naciendo alumnos aventajados. Pero antes de mencionar un solo nombre convendría recordar las palabras de uno de los mejores autores argentinos:
La prensa seria, es decir, la que de un modo más seriado informa lo que ocurre en el mundo, necesita tratar el hecho literario según el único paradigma que el periodismo sabe procesar: el orden. Como respuesta, la industria cultural presenta sus productos jerarquizados según ranking: los premios, que prueban la medida en que la obra y otros recursos arbitrados por el autor satisfacen las expectativas de los jurados, y las ventas, que reflejan la medida en que las obras satisfacen las expectativas de los tenderos terminales de la industria, lo que a su vez depende de factores publicitarios, de diseño de cubiertas y de emplazamiento en la vidriera.
Lo escribió Fogwill en 1981, Rodolfo Enrique Fogwill (1941-2010), autor de Los Pichiciegos, novela memorable sobre el despropósito de la guerra de Las Malvinas. Ahora podemos seguir con nuestro intento de poner orden.
Este año Argentina será el país invitado en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. Acudirán unos sesenta escritores. Otros tantos no viajarán a México por razones de diversa índole. Pero, más allá de quien vaya o deje de ir, la feria es un buen pretexto para preguntarse cuáles son las voces más significativas, qué tendencias hay y quién es el escritor más influyente en Argentina.
“Si nos atenemos a la jerarquía rudimentaria de las ventas”, señala una editora que prefiere mantenerse en el anonimato, “descubriremos que el autor argentino de más éxito es Julio Cortázar, cuyo centenario de nacimiento se celebra en Guadalajara. Cortázar es de lejos el autor que más vende en Argentina. Borges es Borges, hay como un acuerdo tácito es que es de lejos el mejor escritor argentino, lo legitima todo, cualquiera se ampara en él. Pero Cortázar es un icono, es más querido. Uno puede encontrarse su foto en cualquier mostrador de una tienda perdida en un pueblo chiquito de una provincia remota”.
Y entre los vivos, esperando que Fogwill nos disculpe por la pregunta, ¿quiénes son los que más venden? Ahí, según la misma editora, destaca Claudia Piñeiro, quien se dio a conocer en 2005 con una novela, Las viudas de los jueves, que lleva vendidos 150.000 ejemplares, algo inaudito en Argentina. Y después Eduardo Sacheri, autor de La pregunta de sus ojos -que dio lugar a la película El secreto de sus ojos.
Si alguien entra en una librería de Buenos Aires y pregunta por un nuevo escritor es muy probable que el primer nombre que se le ocurra al librero sea el de Selva Almada
Pero si uno entra en una librería de Buenos Aires y pregunta por un nuevo escritor -que Fogwill nos perdone otra vez-, es muy probable que el primer nombre que se le ocurra al librero sea el de Selva Almada, nacida hace 41 años en la provincia de Entre Ríos. En 2012, la pequeña editorial Mardulce le publicó su primera novela, El viento que arrasa. Y arrasó. Su editor, Damián Tabarovsky, le dijo: “Para un escritor que publica su primera novela vender 500 ejemplares ya está muy bien. Es muy raro que se vendan los 1.000 que hemos editado”. El libro va en Argentina por su sexta edición, lleva vendidos 10.000 ejemplares y se ha traducido al francés, italiano, portugués, alemán y sueco, entre otros.
En torno a la generación de los 40 años han despuntado también otros escritores: Félix Bruzzone (Buenos Aires, 1976), hijo de desaparecidos víctimas de la dictadura militar que aborda de forma indirecta en sus cuentos el problema de las desapariciones; también sobresale Samanta Schwebling, quien con dos libros de cuentos publicados en 2002 y en 2009 se convirtió en la autora de la que todo el mundo hablaba hace 14 años. Ahora acaba de publicar su primera novela, Distancia de rescate (Random House). Otro nombre y otro título: Julián López y su primera novela, Una muchacha muy bella (Eterna cadencia, 2013), que relata la historia de un niño y su madre, desaparecida en los años 70. Hay muchos más autores y gran diversidad entre ellos. Pero si algo tienen en común es que casi ninguno vive de lo que publica.
A falta de ingresos por derechos de autor, los talleres son un buen recurso para pagar las facturas de luz y agua. Selva Almada, que acudió en su día al taller de Alberto Laiseca, dirige otro taller. Abelardo Castillo, uno de los escritores más consagrados, cuenta con el que quizás sea el taller más antiguo de Argentina. Y suele recibir a los alumnos advirtiéndoles que el taller no sirve para nada. En una entrevista publicada en 2008 en La Nación, Castillo comentaba:
El taller literario es un invento nacional que aparece en los años 70 por una razón política e histórica y no por una razón literaria -responde el autor de El que tiene sed -. Con la dictadura, desaparecen las revistas literarias y son reemplazadas por los talleres. Han venido de España a preguntarme cómo doy mis talleres. Les dije que no hay ningún misterio, que esto es una reunión de escritores que leen sus textos y se critican entre ellos. El taller literario tomado estrictamente como un método de enseñanza es muy dudoso, porque no nació como un fenómeno cultural, educativo o pedagógico sino como un fenómeno histórico. Mi taller lo dan los alumnos, funciona como una gestalt. Yo lo único que hago es enseñarles, tal vez, a leer. Si de mis talleres de cuentos sale un escritor es porque ya era escritor cuando llegó.
La librería Ateneo Grand Splendid, toda una institución bonaerense. / Daniel García (AFP)

La escritora Sylvia Iparraguirre, pareja sentimental de Castillo, comenta: “A nuestra casa vienen algunos que sin apenas enterarse de lo que es un taller, al poco tiempo ponen otro. Y lo hacen no solo escritores, sino periodistas, profesores…”.
Pero no nos engañemos. Alrededor de esa industria casera, de ese frenesí y ese amor por la literatura subyace un panorama desolador, como describe Alejandro Bellotti, editor del suplemento cultural del bisemanario Perfil. “Las grandes editoriales cortaron de cuajo la publicación de nuevos narradores argentinos. El libro es caro y un escritor novel debe sentirse satisfecho si vende 300 ejemplares”, asegura. Y en cuanto a los índices de lectura, habría mucho que comentar. Los cafés de Buenos Aires parecen bibliotecas donde siempre hay gente de todas las edades leyendo. En los cientos de parques de la ciudad siempre se encuentra alguien con un libro. Pero… el pero es importante: Buenos Aires no es Argentina. Y el hervidero cultural que se disfruta en ese cogollo de tres millones de habitantes no tiene un reflejo similar en los otros 37 millones que viven en el resto del país.
El panorama es parecido al que padeció el mismísimo Borges, según explica Ricardo Piglia, uno de los escritores vivos de mayor prestigio. Piglia impartió el año pasado cuatro clases sobre Borges televisadas por la Televisión Pública de Argentina y disponibles en Youtube. Todas son impagables, pero en la primera de ellas Piglia sostiene algo que aporta mucha luz al presente:
Borges no era un aerolito como se lo hace aparecer ahora. Borges trabajó como trabajamos los escritores en Buenos Aires: hizo de todo, como todos nosotros hemos hecho de todo (…). Publicó en cualquier lado donde le pagaran un poco y en todos lados iba con el mismo estilo (…) No era un personaje que bajó desde no se sabe qué altura. Era un hombre que se ganó la vida. Cuando trabajaba en la biblioteca municipal ganaba 240 pesos y Arlt ganaba el doble. Con las Aguafuertes Arlt ganaba cerca de 500 pesos, me tomé el trabajo de ver. Borges cuenta que las amigas chetas [adineradas] que tenía lo iban a ver y le decían: ¿Pero cómo podés trabajar por este sueldo? Había muerto el padre, necesitaba un sueldo fijo y se fue a trabajar a esa biblioteca. Tenía que cruzar la ciudad en tranvía, porque él vivía en Palermo. Tardaba como dos horas de viaje. Después hizo traducciones, antologías, escribió prólogos, hizo colecciones, dio conferencias en pueblitos diversos (…).
Segunda cuestión: nunca salió de Buenos Aires. Entre 1923 y 1961 hizo todo en Buenos Aires. ¿Ustedes pueden creer, que con las librerías de Buenos Aires hizo todo? Esta ciudad es extraordinaria. Ustedes discúlpenme. Políticamente, no mucho. Pero culturalmente tiene una energía que uno no puede entender o puede entender: cómo Borges tenía esa cultura, construyó esa cultura con las librerías inglesas y francesas de Buenos Aires y arreglándoselas con las bibliotecas. (…) Eso a mí me emociona. Porque me parece que Buenos Aires mantiene esa energía. Acá se están haciendo cosas buenísimas. La gente se las arregla acá… Es como si Borges dijera: ‘no hace falta ir a Nueva York’. ‘No hace falta, para ser contemporáneo, ir a Tokyo’. Mejor ir a Tokyo si quieren, yo no digo… Pero uno puede hacer las cosas acá con lo que hay acá, arreglarse con lo que hay acá.
El autor que más libros vende en Argentina es Julio Cortázar. Y entre los vivos, Claudia Piñeiro
La gente se la rebusca en un panorama a veces desolador. Pero esa desolación podría ser el alimento perfecto que nutra a un escritor ajeno a las dictaduras del mercado. En un diálogo con escritores en la librería Eterna Cadencia, el escritor y editor de Mardulce, Damián Tabarovsky, alabó a esos escritores que “escriben a contracorriente del sentido común de lo que el mercado espera”.
Dijo Tabarovsky:
La última vez que estuve en aquí, en Eterna Cadencia, junto con Luis Chitarroni, un gran escritor y editor argentino, presentando La novela luminosa de Mario Levrero, éramos cinco en la sala. Esa sensación de que no había nadie… (…) me gusta como metáfora de la literatura argentina. La idea que la literatura argentina se escribe para nadie”. Tabarovsky cree que el mercado es algo que solo debe preocupar a los agentes literarios. “Esta idea de que la literatura argentina está, si se quiere, en un margen, en una periferia, en un lugar que uno habla para nadie y no escucha a nadie, no me es del todo desagradable, más bien todo lo contrario.
Las penurias son parecidas a las que sufrió el mismísimo Borges. Pero, ¿La ambición literaria es la misma? Gabriela Adamo, responsable de la Feria del Libro de Buenos Aires hasta este año, extraña la presencia de “algún escritor ambicioso que logre reunir en su obra lo que, tal vez, hizo Saer y está haciendo Aira”.
Francisco Garamona es poeta, cantautor y dueño de la librería La Internacional Argentina, en cuya trastienda se arman muchas tardes tertulias de lectores y escritores en torno a alguna botella y una guitarra. Garamona es dueño también de la pequeña editorial independiente Mansalva, donde edita a autores noveles y también a César Aira y Alberto Laiseca. Garamona sostiene que la literatura ahora se construye con muchos autores y cada uno aporta su individualidad. “Todos los libros que publicamos en Mansalva son lo que forman el gran escritor de ahora. Y entre todos armamos el Frankenstein. Lautréamont decía que la poesía debe ser hecha por todos, no por uno”. Fernanda Laguna, esposa de Garamona y dueña también de la pequeña editorial Belleza y Felicidad, corrobora: “Esto es un trabajo colectivo donde cada escritor tiene un lugar”.
Maximiliano Tomas, crítico literario y compilador de La joven guardia (2005), antología que seleccionó a los nuevos narradores que despuntaron hace una década, no cree que en los autores jóvenes haya falta de ambición sino que sus objetivos son distintos. “En la Argentina, a diferencia de lo que todavía sucede en buena parte de Hispanoamérica, hace mucho tiempo que los escritores trabajan en contra del boom, sus efectos y sus derivados. Nadie pretende ser García Márquez, Cortázar, Onetti. Tampoco Borges. La idea de crear un mundo narrativo propio, a lo largo de los años y los libros, es un norte en el que ya casi nadie cree. El último debe haber sido Juan José Saer. Hay escritores con proyectos, por supuesto: Castillo, Fogwill, Piglia y Aira han creado una obra con ambiciones, cada uno a su manera. Pero si alguien planteara hoy entre jóvenes esa idea literaria tan de la década de 60, de representar ingenuamente al mundo y sus problemas, la gente se echaría a reír”.
Si se trata de saber qué escritor influye más entre los autores jóvenes la respuesta que dan varios editores consultados es la misma: César Aira. La desinhibición con la que que ha escrito sus más de 40 novelas -él mismo lleva perdida la cuenta- es un faro para muchos, aunque hay también quienes reniegan de su estilo. Y también hay quienes no valoran ni Osvaldo Lamborghini (Buenos Aires, 1940 - Barcelona, 1985), un escritor al que Aira venera, ni a su famoso relato, El fiord. Entre los lectores más críticos de Lamborghini se encontraba el chileno Roberto Bolaño, que afirmó en una conferencia sobre literatura argentina titulada La deriva de la pesada: “El problema con Lamborghini es que se equivocó de profesión. Mejor le hubiera ido trabajando como pistolero a sueldo, o como chapero, o como sepulturero, oficios menos complicados que el de intentar destruir la literatura. La literatura es una máquina acorazada. No se preocupa de los escritores”.
Y finalmente, para reconciliarnos con Fogwill, podríamos terminar con un autor que no es joven -tiene 63 años-, que no está traducido, que apenas está reconocido fuera de Argentina, pero al que diversos escritores, editores y libreros califican como lo mejor de la literatura contemporánea argentina: Marcelo Cohen.
Ricardo Piglia dixit: “De su camada, que es muy buena, el mejor es Cohen”.


Las editoriales independientes desataron la revolución

F. P.
En los últimos años se ha producido en Buenos Aires un fenómeno sin precedentes: la publicación de cientos de cientos de libros de autores… argentinos. "El mercado estaba copado por el libro español", explica Francisco Garamona, editor de Mansalva. "Hasta que con la crisis de 2001 se dejó de importar libros y los libreros empezaron a darse cuenta de que había un material en el país al que hasta entonces no le daban bola. Los grandes sellos les habían dado la espalda a la buena literatura. Ahora hay mucho más para elegir".
Desde 2001 fueron surgiendo decenas de pequeñas editoriales cuyos nombres parecen formar un poema: Eterna Cadencia, Mardulce, Cuenco de Plata, Entropía, Blatt & Ríos, Caja Negra, Mansalva, Belleza y Felicidad, Bajo la Luna… "Y se ayudan entre ellas”, explica Pablo Pazos, al mando de la librería porteña Arcadia. “Organizan lecturas con los escritores, trabajan mucho las redes sociales, cuidan las pequeñas librerías… Los suplementos literarios de los grandes diarios no son ya tan influyentes. Estos editores tienen una aproximación muy cercana al lector".
"Nosotros no saldamos libros", explica Leonora Djament, directora editorial de Eterna Cadencia, "hacemos un trabajo editorial a largo plazo. Publicamos 20 libros al año y cada uno de ellos tiene un aporte puntual en los debates locales o universales".
Entre esas editoriales independientes, pero no tan pequeñas, destaca Adriana Hidalgo, que recibió una distinción en la Feria Guadalajara a su labor editorial. "Estamos publicando la obra reunida de todos los poetas argentinos", explica la propietaria, Adriana Hidalgo. "Y se venden muy bien, tanto en España como en el resto de Sudamérica, porque es muy atractiva la obra reunida. Además, nos propusimos editar toda la obra de Antonio di Benedetto (1922-1986), que hasta entonces era un escritor de escritores. Y a medida que lo fuimos publicando se amplió el público lector". 

El top de las librerías del libro usado

Las historias y las personalidades de los libreros del usado que suelo visitar hubieran inspirado más de un carácter de la Comedia humana de Balzac

 
San Librario, librería de usados muy buena./Juliana Umit./revistaarcadia.com
Bogotá cuenta con un amplio circuito de librerías del usado en las que el lector puede descubrir desde una primera edición de Dumas hasta Me llamo Rojo, de Orhan Pamuk. Desde mi humilde y centralista perspectiva, aquí van las nueve más significativas. Nota: en el listado hubiera debido estar Valderravia para las 10 pero su librero, Juan Andrés Valderrama, colgó hace poco los guayos, lo que es una tragedia para nosotros sus compradores.
1. La Torre de Babel. Quien diga que es lector y no conozca esta librería falla de modo grave. Es una verdadera catedral con muchos salones dispuestos para la más exquisita lujuria bibliográfica. Los espejos en sus muros dan una extraña perspectiva de un laberinto sin fin, como reza Borges. Y lo más importante: el librero es un señor lector, lo que no siempre es la regla. Es, sin lugar a dudas, la número uno de toda la Sabana y sus alrededores.
2. Los Clásicos. Su dueño, Germán, es conocido por algunos como el Bukowski de los libros. Su librería es una de las más completas y organizadas de la ciudad (aunque cuidado, no lo parece). Todo su catálogo se encuentra en internet, por cierto. Digámoslo con ahínco: es soberbia.
3. Merlín. Una librería desmesurada, compuesta de cuatro pisos, recovecos y miles de tomos en todas las categorías posibles. Es popular y muy nombrada. La atención no es la mejor o por lo menos yo no he tenido tanta suerte con sus fríos libreros.
4. San Librario. Álvaro Castillo, uno de sus socios, es una figura pública. Consigue libros inimaginables y cuenta con la mejor sección de poesía de la ciudad. Además, es el distribuidor de la ficción cubana, que es escasa en Bogotá por razones obvias. Su servicio de búsqueda por encargo es probablemente imbatible, aunque cueste algunos pesos más.
5. El Dinosaurio. Su dueño, el Abuelo, aparece en la gran novela sobre las librerías de Bogotá: Las glorias, de Matías Godoy, editado por Destiempo. Fue el primero en abrir una librería en la calle 45, inaugurando de esta manera el camino para que esta calle se convirtiera en un sector de librerías. La política de “no es el mismo precio si eres gentil hombre o estudiante”. Es fenomenal y lo aprecian los chicos del sector.
6. Trilce. Una librería pequeña, pero muy bien escogida. Su propietario, especialista en poesía china, vende todos los libros con el 20 % de descuento.
7. Árbol de Tinta. Tal vez la librería del usado más pequeña de la ciudad, con una gran movilidad en su catálogo. Llegan libros todos los días. Especializada en ciencias sociales y literatura marginal. Su propietario representa el arquetipo de lo mercurial, no recomendable para personas que quieran comprar libros en silencio.
8. Valija de Fuego. Una gran librería especializada en anarquismo, en la que también se encuentra muy buena literatura. Cuentan con su propia editorial y su librero es de eso que uno reclama más a la ciudad: línea política en estos tiempos tan tibios. Su nueva sede está ubicada en un lugar estratégico, pues se encuentra cerca de muchas universidades.
9. Ramón Caro. Parece un mito urbano. En realidad, este apartamento en el centro ofrece un sueño: muros tapizados de libros, bibliotecas por donde uno ande y cientos de títulos de muy buena calidad a la mano. El catálogo es bueno, pero llegar a este sitio no siempre es fácil, aunque eso hace más misterioso el asunto. 

Estrategias de papel para la supervivencia

En el último cuadrimestre las ventas de libros bajaron un 7,4%, contra el 9.4% del mismo periodo del año pasado

El día de las librerías, en La Central. / Samuel Sánchez./elpais.com
Las malas noticias ya las conocemos, de modo que dejemos que por una vez estén las buenas en el titular. Ayer se celebró en España el Día de las Librerías, que se ha afianzado en su cuarta edición como una de las citas importantes del año, junto con las ferias del libro, Sant Jordi o la Noche de los Libros. Durante toda la jornada se organizaron eventos por doquier: presentaciones, cuentacuentos, escaparates temáticos, un concierto de Futurex en Cervantes y Compañía de Madrid y varios “Elogios a la librería”, manifiestos leídos por poetas —como Pablo García Casado o Juan Cobos Wilkins— en algunas librerías emblemáticas de las ciudades bajo influencia del Centro Andaluz de las Letras. Twitter bulló de actividad con la etiqueta #díadelaslibrerías, toda la red de establecimientos ofreció un 5% de descuento y permaneció abierta hasta las diez de la noche.
La iniciativa de la Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros (CEGAL) va ganando repercusión y público. Coincidió con su anuncio del ganador del premio a la mejor Librería Cultural de 2014. Ha sido Cámara, de Bilbao, un establecimiento de fuerte tradición familiar que supo reformularse físicamente el año pasado, bajo la batuta de Javier Cámara: “Internet se ha comido el mercado del best-seller y decidimos liarnos la manta a la cabeza y reformar la librería radicalmente, porque ahora mismo hay dos estrategias útiles, o diversificar el producto, y vender también vino, café o tazas, o trabajar la atmósfera; bueno, o ambas”. Y prosigue: “El 95% del mercado de la venta online se lo llevan Casa del Libro, Corte Inglés, FNAC y Amazon, y no tenía sentido que los libreros nos peleáramos por ese 5%”. Por eso la CEGAL creó www.todostuslibros.com, el portal del mundo con más libros vivos en castellano, casi 800.000 títulos, que te indica cuál es la librería más cercana donde comprar el que buscas. Ahora sólo falta que se decidan a competir, también colectivamente, en el mercado online.
El reto es, para Damià Gallardo,,de Laie, “atraer al cliente, no esperar”
A principios de este mes se hizo pública otra iniciativa para supervitaminar y mineralizar el sector: el mapa de las 122 librerías del centro de Madrid que lanzó el Grupo Contexto, compuesto por las editoriales Impedimenta, Periférica, Nórdica, Libros del Asteroide y Sexto Piso. En la rueda de prensa se insistió en la necesidad de la ruta, del paseo, de las librerías como centros rituales y culturales. Ya existía una propuesta similar, la del mapa de la asociación de libreros del barrio de Gracia de Barcelona, con 30 puntos que configuran “la librería más grande de la ciudad”. Entre los premios que han recibido como mejor iniciativa cultural emergente destaca el Barcelona, millor botiga del món 2014. A ver si el Ayuntamiento toma conciencia de la importancia de reivindicar la dimensión editorial, libresca y literaria de la Ciudad Condal, a puertas del cuarto centenario de la publicación de la segunda y barcelonesa parte del Quijote.
Lo cierto es que las malas noticias se pueden resumir en una: el descenso de las ventas, que según la CEGAL, al fin se ha amortiguado. En el último cuadrimestre bajaron un 7,4%, contra el 9.4% del mismo periodo del año pasado. La doble crisis, la económica y la causada por la irrupción del consumo digital, ha provocado que —según el informe El sector del libro en España. 2012-2014 del ministerial Observatorio de la Lectura y el Libro— la facturación nacional haya bajado de 3,123 millones de euros en 2007 a 2,471. La Federación de Gremios de Editores de España añade la cifra de 2013: 2,181 millones. Mil millones. Un tercio menos. En seis años.
Con el tiempo tendremos perspectiva suficiente como para saber qué sucedió exactamente en el sector. Cuál fue el peso de la piratería (según Cedro el 43% de los internautas piratea películas, pero sólo el 15% libros, que son sobre todo best-sellers). Y a las muchas librerías que han cerrado podremos contraponerles las otras muchas que han abierto. Mi intuición —pues carezco de datos— me dice que la gran mayoría de los negocios clausurados no se habían adaptado tecnológicamente a los nuevos tiempos, coincidieron con jubilaciones o eran culturalmente irrelevantes; mientras que en ciudades como Valencia, Barcelona, Sevilla, Pamplona, Zaragoza o Madrid se han inaugurado decenas de librerías que son agentes dinámicos de primera magnitud.
El reto lo sintetiza Damià Gallardo, de la Laie del Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona: “Atraer al cliente, no esperar a que venga, trabajar la calidad y la distinción”. Ayer, Día de las Librerías, los dos libros más vendidos de España según el ranking de CEGAL eran El impostor (Penguin Random House), de Javier Cercas, y El Capital en el siglo XXI (Fondo de Cultura Económica), de Thomas Piketty. Crónica y ensayo de alto voltaje. Otra buena noticia. Porque haberlas, haylas.
Jorge Carrión es escritor. Su obra Librerías (Finalista del Premio Anagrama 2013) va a ser publicado en francés por Seuil, en italiano por Garzanti y en inglés por MacLehose Press.

Alegrías y penas del pequeño librero

Treinta y siete dibujos que te haran ver lo mal que esta el mundo

Pawel Kuczynski es un ilustrador nacido en Szczecin, Polonia. Se graduó en Bellas Artes por la universidad de Poznan, especializándose en estilo gráfico. A sus 36 años ha ganado 92 premios tanto nacionales como internacionales, en las secciones de caricatura e ilustración. Su obra es muy amplia, pero destaca en la sátira política, social, económica y medioambiental, donde muestra su lado más crítico en los temas de actualidad. Damos un repaso a sus mejores 37 obras

1.El morbo de los medios.* Buscando carne para cubrir la próxima noticia.

2. Pobreza permanente. *Hay quien se pregunta el por qué existe mucha gente que continúa siendo pobre a pesar de las ayudas que reciben. La respuesta es que sus pocos recursos les obligan a subsistir, sin poder invertirlos para mejorar.

3.Los líderes. *Desde los últimos siglos, cae uno y aparece otro, y así sucesivamente…

4.La educaión. *Jóvenes cada vez más enganchados a la tecnología, irrespetuosos, sin colaborar en casa mientras que sus madres están atadas a ellos como sirvientas.

5.¿Por qué debo hacerlo en una caja? *Les enseñamos a hacer cosas distintas a su propia naturaleza por no alterar la nuestra.

6. Armisticio. *Cuando dos países en conflicto hacen una tregua la paz no existe, sino la expectación por llevarse el trofeo por el que luchan.

7.Domesticando.*Queremos que los animales coman de nuestra mano, vayan a donde nosotros vamos, y que sean otras especies más bajo nuestro mando.

8 Utilizando las redes sociales para confesarnos.*Usamos las redes sociales para decir en voz alta nuestros problemas y nuestros errores, buscamos el reconocimiento y el apoyo de los demás. Así nos confesamos en el siglo XXI.

9.El formato de la cultura.*Leer es tedioso, ver la televisión es más fácil. La cultura de muchas personas.

10.La carrera de una mujer.*Desgraciadamente, esto es lo que les espera a muchas mujeres en un mundo laboral dominado por hombres.

11.Las religiones y el lavado de cerebro.* Mucho cuidado, algunas religiones privan a las personas del derecho más importante que tenemos: pensar.

12.Borregos.*¿Y tú, a quién vas a votar?


13.La libertad de expresión y la transparencia informativa. *Internet nos ha brindado nuestra mejor arma para luchar contra las injusticias: que nuestras palabras no puedan ser tapadas por nadie.

14.El mundo terrenal.*Estrellas, políticos y otras celebridades en su visita a la plebe.

15. Limpiando el entorno. *La basura a la basura.

16.¿Qué hay detrás del dinero? *EEUU dedica una gran parte de su presupuesto para hacer la guerra y mantener “la paz” en el mundo. Tomando el control de los países que libera también obtiene sus recursos.

17.Buitres de guerra. *El motivo de todas las guerras, el poder carroñear los recursos de tu oponente.

18. El futuro. *Cuando hayamos secado nuestro planeta y talado todos los árboles ¿qué oxígeno vamos a respirar? ¿qué agua vamos a beber?

19. Las religiones y la evolución. *Quemando bibliotecas y a científicos en la hoguera. Uno de los mayores lastres para el desarrollo del conocimiento.

20. Enseñando qué es la paz. *Hablar a nuestros hijos de paz sin hacerles entender qué es lo que realmente significa.

21. Promesas basura. *Su forma de hablar es un discurso sin contenido que siempre suena igual. En los últimos años nos han demostrado que no podemos creer en ellos.

22. Los niños del mundo. *La desigualdad social se hace especialmente crítica y desalentadora cuando la vemos entre niños. Millones de pequeños en el mundo realizan trabajos que muchos adultos no harían de ninguna manera.

23. Enmascarando los problemas. *Compañías de gas y petróleo están absorbiendo la vida de nuestro planeta. Un buen plan de marketing y de responsabilidad social corporativa bien maquillado es el telón de humo tras el que continuar.

24. Esclavos. *Somos esclavos de aparentar, de mostrar algo que no somos, de transformar nuestra vida en un escaparate incierto por el qué dirán.

25. Calentamiento global. *Y así es como las consecuencias de nuestros actos van acabando con la vida de los que no tienen culpa, los animales.

26. Héroes de guerra. *Admiramos a las personas que luchan en los conflictos defendiéndonos, pero nos olvidamos de que detrás de su valor está el sufrimiento de sus familias, de las que nadie se acuerda después.

27. Tú si, ellos no. *Nos vemos como gigantes, como dioses. Nosotros decidimos qué animales merece vivir y cual merece morir. Adoptamos un rol que no nos pertenece.

28. El tiempo en contra. *Por mucho que avance la tecnología el tiempo siempre estará en nuestra contra, minuto a minuto, segundo a segundo.

29. Recursos. *Para que haya un rico tiene que haber mil pobres. Excesos versus subsistencia. En el hemisferio norte hay comida de sobra para alimentar tres veces al hemisferio sur.

30. Gadgets. *Invertimos cantidades de dinero, muchas veces por encima de nuestras posibilidades, para comprar cosas que realmente no necesitamos. Cosas que con su valor económico alimentarían a familias que no serían capaces de comprender lo que hacemos.

31. Contraste. *Una boda, un acontecimiento de derroches, comidas, trajes, invitados y lujo. En esta metáfora se une por el arroz la celebración de unos frente la esclavitud obligada ante el trabajo de otros para subsistir.

32. Las piezas de la guerra. *Las personas son los peones de las guerras. Unidades para poner en práctica las decisiones y los intereses de los que están arriba. Sin más.

33. Un mundo construido sobre mentiras. *Detrás de las mayorías de las decisiones políticas de la historia siempre ha habido intereses personales. Como nos lo han querido contar es otra cosa muy diferente.

34. Cocina creativa. *¿Realmente es tan importante o es sólo una burbuja? Una vertiente defiende que es una cocina que no sirve para saciar, sino que forma parte de una experiencia. Otros dicen que hacer eso con la comida es injusto.

35. El error del sistema educativo. *Obligados a absorber información para soltarla de golpe y no volvernos a acordar de ella nunca más.

36. ¿Jugamos? *Lo que es un juego para unos es la única manera de ganarse la vida para otros.

37. Crisis. * ¿Qué es el lujo? Según los recursos de las personas de las que hablemos, lo que es el lujo para unos es muy distinto de lo que es para otros. Familias viven obligadas a repartir lo poco que tienen a lo largo de sus días.