viernes, 2 de mayo de 2014

Errores comunes: las palabras a las que no debemos poner tilde, aunque lo hagamos

No hay nada que conduzca a tantas confusiones como la acentuación gráfica de algunas palabras del idioma español

La Academia nos advierte: estamos poniendo tildes por encima de nuestras posibilidades/elconfidencial.com

A pesar de que solemos conocer las reglas generales (las esdrújulas se tildan siempre, las palabras llanas también si no acaban en –n, -s o vocal, por ejemplo), algunos excepciones y diversos neologismos, así como revisiones gramaticales, pueden conducirnos a equivocación.
Como se señala en Las 500 dudas más frecuentes del español (Espasa) del Instituto Cervantes, en español la mayor parte de palabras no necesitan tildes puesto que “se ajustan a la terminación prototípica correspondiente con su acentuación”. Es en aquellos casos en los que la terminación no coincide con la prototípica donde se suele utilizar la tilde, y por esa misma razón, los monosílabos no llevan tilde, salvo en los casos en que es necesaria una tilde diacrítica para evitar confusiones de significado.
Con el objetivo de resolver las dudas que suelen surgir a la hora de aplicar estas reglas, los autores del volumen, Florentino Paredes García, Salvador Álvaro García y Luna Paredes Zurdo realizan una serie de recomendaciones que aquí recogemos someramente sobre las palabras que solemos tildar, en muchos, casos, incorrectamente. Y, antes de empezar recuerden: no hay que confundir el acento prosódico con el ortográfico (la tilde), por mucho que en el lenguaje común suela utilizar “acento” y “tilde” como equivalentes.
Tictacs
En apariencia, y siguiendo la regla que dice que las palabras agudas acabadas en –s llevan tilde, algo semejante debería ocurrir con “tictacs” (o con “esnobs” o “mamuts”). Se trata de una excepción por la cual dichas palabras, si su –s final va antecedida de otra consonante, no llevan tilde.
Palabras llanas acabadas en –n
En principio, no debería haber ningún problema a la hora de tildar palabras como “volumen”, “joven” o “examen”, puesto que son llanas y acaban en –n. La confusión surge debido a que el plural de dichas palabras (“jóvenes”, “exámenes”) sí lleva acento gráfico.
Adverbios acabados en –mente
La regla para estos adverbios es siempre la misma: solo lo lleva el primer elemento del compuesto y únicamente en el caso de que el adjetivo a partir del cual es formado la llevase en origen. Por ello, “tranquilamente”, “pausadamente” o “especialmente” no llevan tilde, ya que provienen de “tranquilo”, “pausado” y “especial”, mientras que “rápidamente”, “fácilmente” o “inútilmente” sí lo hacen, puesto que están originadas a partir de “rápido”, “fácil” o “inútil”.
Fue, dio, vio y fui
Si nos hemos puesto de acuerdo en que los monosílabos no llevan tilde, ¿por qué se la ponemos a estas palabras? Como se señala en el volumen, una posible explicación es que otras palabras que, como ellas, corresponden a la primera o tercera persona del singular del pretérito perfecto simple de indicativo, sí lo llevan (“entró”, “cogió”, “salió”).
Guion
A partir de la revisión de 2010 de la ortografía de la RAE, se suprime la posibilidad de escribir dicha palabra con tilde, después de que la versión de 1999 dejase a la elección del hablante la escritura de dicha palabra con el acento gráfico o sin él. “U” e “i” conforman un diptongo, por lo que “guion” sería una palabra monosílaba y por lo tanto, no llevará tilde. La duda suele surgir entre aquellas personas que pronuncian palabras como esta, “pie” o “truhan” como si se tratase de un hiato, en cuyo caso, aparentemente, llevarían tilde. Sin embargo, la Ortografía de 2010 suprimió dicha doble forma y consideró todas estas palabras como diptongos a efectos gráficos.
Rociito
Los diminutivos suelen dar lugar a secuencias de vocales que apenas solemos ver en castellano. Es lo que ocurre con “Rociito”, donde se juntan dos vocales cerradas. Al contrario de lo que suele escribirse, no se conserva la tilde de la palabra original (“Rocío”), por lo que lo correcto sería “Rociito”, no “Rociíto”.A diferencia que en el caso anterior, forman un hiato, por lo que se trataría de una palabra llana acabada en vocal ("Ro-ci-i-to").
Siglas
Aunque el parecido que puede surgir entre determinadas siglas y el resto de palabras nos tiente a tildar palabras como “CIA”, no lo debemos hacer nunca, ni siquiera en el caso de que sean acrónimos, es decir, siglas cuyas letras no se deletrean. Sin embargo, los acrónimos lexicalizados, como “Fundéu” o “láser” sí siguen las reglas generales de acentuación gráfica.
Solo
No existe otra palabra que haya hecho correr tantos ríos de tinta, haya puesto final a amistades de décadas o haya generado una división tan brutal entre los hispanohablantes como “solo”. La terrible realidad es que, en ningún caso, “solo” lleva tilde (o al menos así se recomienda por la RAE). En el pasado reciente, se utilizaba la variante “sólo” como un equivalente del adverbio “solamente”. El libro califica los casos en los que puede existir ambigüedad (“estuve solo en el parque”) como “raros y rebuscados” y señala que se pueden evitar con el empleo de sinónimos, una puntuación adecuada, la inclusión de elementos que impidan el doble sentido (“estuve en el parque, solo con mis pensamientos”) o cambiando el orden de las palabras.
No obstante, tan controvertida fue la recomendación de la RAE que en enero de 2013, el miembro de la RAE Salvador Gutiérrez reconoció que tanto en este caso como en el de "este", que veremos más tarde, se trata de consejos que apenas han sido seguidos, a diferencia de lo que ocurre con otras propuestas normativas.
Aun
Otra de esas palabras que siempre dan lugar a duda, “aún” ha de llevar tilde cuando equivale a “todavía” (“¿aún no has terminado de comer?”), mientras que “aun” es átona y monosílaba cuando equivale a “hasta”, “incluso”, “también” o “(ni) siquiera” (“aun lesionado, jugó bastante bien”). No se trata de una tilde diacrítica, sino que ambas palabras (“aun” y “aún”) se pronuncian de forma distinta, lo que puede ayudarnos a establecer la distinción gráfica.
Este
Si te gustó la regla de “solo”, te encantará la de “este”. En ningún caso la palabra “este” lleva tilde, ni siquiera en el caso de que sea utilizada como pronombre. En el pasado, se utilizaba la tilde diacrítica para distinguir la función de determinativo de pronombre, pero la RAE lo suprimió al mismo tiempo que la tilde de “sólo”.
Tilde diacrítica
Existe un amplio número de monosílabos que llevan tilde para ser diferenciados de otras palabras. Es el ejemplo de “dé” (del verbo “dar”), que se diferencia así del “de” preposición o nombre de letra. También ocurre con “él” (pronombre) y “el” (artículo); “más” (cuantificador y conjunción equivalente a “y”) y “mas” (conjunción adversativa); “mí” (pronombre personal) y “mi” (posesivo y nombre de nota musical); “sé” (de los verbos “saber” y “ser”); “sí” (adverbio de afirmación, pronombre personal y nombre equivalente a “aprobación”) y “si” (conjunción condicional; conjunción completiva y nombre de nota musical); “té” (nombre de planta e infusión) y “te” (pronombre personal y nombre de la letra”.