lunes, 16 de marzo de 2015

Los misterios de Cervantes

La búsqueda comenzó en enero de 2014, de la mano de un equipo de 30 personas. Los cuerpos del escritor y su mujer, Catalina de Salazar, fueron llevados en 1673 al convento de las Trinitarias

Ilustración: Ulises./elmundo.es

Miguel de Cervantes Saavedra (Alcalá de Henares, 29 de septiembre de 1547-Madrid, 22 de abril de 1616) llevaba casi 400 años descansando plácidamente el sueño de los justos en el convento de las Trinitarias Descalzas de Madrid, cuando en 2011 un historiador, Fernando de Prado, empezó a agitar conciencias con la importancia que podría tener localizar su lugar de eterno reposo, identificarlo y exhibirlo (con prudencia y respeto) a la adoración de los amantes del 'Quijote'.
De Prado actuaba espoleado por la idea que le transmitió el geofísico Luis Avial, que además de explicarle qué es y para qué sirve un georradar, le aseguró que una búsqueda no tenía por qué resultar cara. En total, la primera fase se calculó entre 12.000 y 15.000 euros (la siguiente fase se presupuestó en 50.000, que al parecer se han superado).
Fernando de Prado cree que debe ponerse una lápida dentro de la iglesia para que se pueda visitar
Pero pasaron tres años y no había patrocinador (una asociación estadounidense se interesó por el asunto, pero en el fondo no convenía que semejante descubrimiento lo subvencionase alguien de fuera...). Hasta que Avial puso en contacto a De Prado con Pedro Corral, delegado de Las Artes del Ayuntamiento de Madrid.
La coyuntura económica en septiembre de 2013 no era la mejor, pero... ¿y si Cervantes está ahí abajo? ¿Cómo no apuntarse el tanto de lograrle un enterramiento más acorde con su importancia internacional? Luz verde a la tramitación (pedir los permisos a Patrimonio, hablar con las monjas...) que dura medio año y por fin, en abril de 2014, el georradar explora el subsuelo del convento de las Trinitarias.
Los primeros resultados están listos pronto: la tecnología localiza distintas anomalías electromagnéticas (hasta siete) que podrían resultar enterramientos dentro de la iglesia, y, por supuesto, la cripta, en la que hay unos 36 nichos. Se decide empezar a explorar estos últimos, ya que se cree que fue allí donde fueron trasladados los restos de Cervantes y su esposa, Catalina de Salazar, tras la remodelación de la iglesia en 1673. Se empieza en enero de 2014, con el prestigioso antropólogo forense Francisco Etxeberria entre un equipo multidisciplinar de 30 personas llegadas desde distintas universidades de España.
Como el Arzobispado prohíbe sacar los restos óseos del convento, en la misma cripta, de apenas 60 metros cuadrados, se instala un laboratorio y se comienza a trabajar.
En enero de 2015, salta la noticia: los investigadores encuentran en el nicho número 1 restos de un ataúd de madera con las iniciales M.C., pero en su interior hay mezclados huesos de varias personas, entre ellas, varios niños.
La superiora de las Trinitarias considera que el Consistorio debería consultarle sus propuestas
Ese día el revuelo es continuo frente al Convento de las Trinitarias y las explicaciones que dan, tanto Etxeberria como Almudena García Rubio, titular de la investigación, es que ni sí, ni no. Hay que seguir investigando y buscando. «De hecho, no fue hasta el siglo XIX que se establecieron las normas de ortografía, así que esa M.C. puede no ser Miguel de Cervantes, porque en aquella época Cervantes se podía escribir también con Z, a gusto de cada cual», señalaba Fernando de Prado a pie de la iglesia.
El silencio de las semanas siguientes hace pensar que esos restos no son de Cervantes y que el equipo de investigadores tiene que seguir abriendo nichos y guardar, esta vez, más cautela. «Hay mucho prestigio en juego», dicen desde uno y otro lado. Pero están cerca. O esa sensación se respira entre los miembros del equipo y entre los periodistas, que sienten cómo el Ayuntamiento cierra cada vez más el cerco a las filtraciones sobre lo que sucede en la cripta. Los expertos, de hecho, tienen firmado un contrato de confidencialidad.
Pero alguien se salta el control y el pasado miércoles, la agencia Efe despacha un teletipo en el que asegura que los investigadores tienen ya certezas sobre unos huesos encontrados en otro de los nichos de la cripta y pruebas fehacientes de que don Miguel ha sido hallado.
Con más prudencia, esa misma noche, Luis Avial dice en Onda Cero a Carlos Alsina (La Brújula) que "el próximo martes se darán buenas noticias", pero hace hincapié, principalmente, en "la importancia del hallazgo, sobre todo por lo que nos puede decir el enterramiento y las conclusiones históricas que de él se puedan deducir".
Pérez-Reverte confía en que el hallazgo sirva para convertir el barrio 'en un foco cultural'
La reacción por parte del consistorio, que asegura que, "a día de hoy [por el miércoles] el resultado de los trabajos no garantiza que se hayan encontrado restos del escritor ni de su esposa", no tiene que ser por fuerza un desmentido, si entendemos que en ese momento se seguían estudiando algunos de los restos encontrados y que, por consiguiente, no se había presentado un informe oficial y por escrito. Pero lo cierto es que el Ayuntamiento calla más de lo que dice, porque todos los medios de comunicación, impresos y digitales, hablan de una rueda de prensa que tendrá lugar "el martes o el miércoles" de la semana que viene.
A las monjas se lo comunicaron antes que a nadie, el pasado martes, cuando alguien del equipo bajó a la cripta a recoger material y tomar fotografías. Y ellas, tan contentas. De hecho, la madre superiora Sor María Amada de Jesús ha asegurado que están llevando "muy bien" el estudio que se está realizando en la cripta y que "si produce buenos frutos para la cultura, bendito sea Dios". También apunta, en declaraciones a Europa Press, que retomarán las visitas al convento cuando terminen los trabajos.
El lugar donde está trabajando el equipo de investigación se encuentra fuera de la clausura, en una cripta a la que se accede por unas escaleras y que, por tanto, es una zona que puede ser visitada. Se trata de un espacio al que pueden acceder las propias monjas y, de hecho, dos hermanas están encargadas de vigilar las labores de búsqueda.
Y es que, anticipando la decisión que tome el consistorio, desde el principio la pregunta clave es: ¿Qué va a pasar cuando se encuentre a Cervantes? ¿Qué van a hacer con sus restos y los de su esposa?
A este respecto, todo el mundo tiene una opinión. El historiador Fernando de Prado dice que habría que poner una lápida en condiciones en la iglesia o en algún sitio donde el público pueda rendir homenaje al autor del Quijote. Cualquier cosa menos levantar un "parque temático" que desvirtúe el sentido de la investigación.
Las religiosas, por su parte, creen que, antes de tomar una decisión desde el Ayuntamiento, tendrán que consultarlas y ellas verán si les parece "razonable" lo que les proponen. Hay quien habla de levantar un túmulo en el interior de la cripta antes de abril de 2016, a tiempo del 400 aniversario de la muerte de Cervantes...
¿Qué ocurriría si se confirma que son los restos de Cervantes? ¿Qué se hará con ellos? ¿Y con los de su mujer?
Incluso el escritor Arturo Pérez-Reverte, que esta semana estrena novela, confía en que el hallazgo sirva para convertir el barrio de las Letras en "un foco cultural internacional y no en las cuatro calles para frikis" que son ahora. "Si fueran de verdad los restos de Cervantes, al menos espero que esta vez, como excepción, las sociedades competentes se den cuenta de que es un buen motivo para convertir ese barrio en el lugar que debería ser y no es", ha dicho a Efe.
Pérez-Reverte ha situado algunas de sus novelas protagonizadas por el capitán Alatriste en el citado barrio, y recientemente ha publicado una versión del Quijote para escolares. "Si ese barrio fuera francés o inglés, estaría lleno de museos, de librerías y de bibliotecas, y sus habitantes vivirían de eso", ha señalado.
Pero no es francés ni inglés, sino que está situado en el corazón de Madrid, capital de España, que en estas fechas bulle por una tensión política preelectoral muy dañina para los intereses funerarios del bueno de Don Miguel, que se hizo enterrar en las Trinitarias Descalzas vestido con hábito de franciscano, con silencio, solemnidad y pobreza. ¿Descansará en paz?