jueves, 2 de octubre de 2014

Crímenes y fanatismos

En su premiado debut literario, Karim Miské elige el policial para reflexionar sobre la adicción al sexo y la soledad

Miské. Actualmente vive en Francia y realizó películas documentales sobre una amplia gama de temas./revista Ñ
Portada Arab jazz de Karim Miské.
 
Arab jazz , premiada con el Grand Prix de la Litterature Policière, es un policial muy intelectual, muy francés y no sólo por la ambientación (París) sino sobre todo por el manejo complejo y variado de estrategias, entre muchas otras, citas constantes de cultura popular y elevada; estructura temporal complicada; ritmo muy lento al principio y cada vez más acelerado y comprensible al final.
Como corresponde al género, el comienzo es un cadáver. A partir de ese descubrimiento, la narración se abre hacia el pasado y el futuro y termina en otras muertes. Como siempre en el género, están presentes tanto el crimen como la ley y sus agentes, en un curso de colisión.
Por supuesto, el crimen sirve para explorar otros temas. A primera vista, el central parece ser el análisis de las religiones monoteístas cristiana, judía y musulmana en sus versiones más extremas y sectarias.
Pero si se lee más en general, más desde lejos, Arab Jazz es un libro sobre adicciones de todo tipo, desde la de las drogas a la del sexo y la soledad. En ese contexto, para Miské, los personajes religiosos son adictos que necesitan superar el fanatismo y a quienes la tarea no les resulta fácil.
Fiel al género, la novela gira alrededor de la violencia, una violencia muy del siglo XXI: sanguinaria y escatológica. El autor maneja el suspenso a través de su narrador en tercera persona que pasa de un personaje a otro. La limitación del punto de vista a lo que sabe un personaje ayuda a construir escenas magistrales de terror, por ejemplo, el último corte de pelo de Ahmed, uno de los protagonistas, en la peluquería de Sam.
Los personajes están cuidadosamente construidos, desde la personalidad a la historia. Miské los mira con ojos bien abiertos pero con bastante piedad excepto al grupo selecto de los que se creen “dueños de la verdad”, y desprecian al resto, todos ellos relacionados con lo que algunas religiones llaman “el Mal”.
Excepto por ese grupo, el narrador ve humanidad en hombres y mujeres llenos de defectos, tocados por traumas profundos, con fantasías terribles, y hace un intento permanente por romper todas las miradas estereotipadas, todas las etiquetas: las raciales, las clasistas, las de género.
Las vidas que cuenta la novela están tocadas por la locura y el espanto, todas, incluso la de los policías. La reflexión sobre esas vidas cambia a lo largo de las páginas: desesperante al principio, va virando hacia la esperanza.
Tal vez, ese cambio se relacione con otra de las dimensiones del libro, paralela a la socio política: la filosófica. Porque Miské salpica su ficción con frases como: “El asesinato es una experiencia interior para los detectives”, donde uno de los detectives es, por supuesto, el lector, sea quien fuere; “En el crimen, se ofrece la ‘eternidad’”; o la definición de la “investigación policial” como “terapia de grupo”.
Un abanico de lecturas posibles para este policial que, en una traducción que es muy buena en fragmentos y no tanto en otros, tiene la capacidad para abrir caminos de interpretación sin sacar los pies del género policial, aprovechando así la versatilidad de un género que ya probó muchas veces su capacidad para expresar la contemporaneidad a través de caminos siempre nuevos.

Keret: "La mayor amenaza de Israel es la histeria"

El escritor israelí presenta Los siete años de abundancia, una crónica de su vida desde el nacimiento de su hijo hasta la muerte de su padre

 
Etgar Keret, escritor israelí./ Elena Palacios./elcultural.es
Cuando la amenaza se convierte en algo crónico, el miedo se disipa. “Aquí tenéis árboles, allí tenemos ataques terroristas”. Esa es la única diferencia entre un paseo por Madrid y otro por Tel Aviv según el escritor israelí Etgar Keret (1967), uno de los autores más leídos en su país. Es conocido sobre todo por sus libros de cuentos y por su faceta como guionista de cine y televisión. También ha publicado una novela, tres cómics y un libro infantil. En esta ocasión visita España para presentar Los siete años de abundancia (Siruela), un libro compuesto por 35 crónicas de su vida personal escritas entre el nacimiento de su hijo y la muerte de su padre.

En una cotidianidad tan extrema como la de Israel, lo personal apenas se distingue de lo nacional. “Llega un punto en que asumes la realidad con naturalidad, dejas de cuestionarla”, explica Keret, y pone un ejemplo muy claro de la automatización de esa doble realidad: “Mi mujer y yo estamos discutiendo y diciéndonos de todo. Suena la alarma antimisiles. Vamos corriendo al refugio, la ayudo a acomodarse, nos cuidamos. Cuando pasa el peligro, salimos y seguimos discutiendo como si no hubiera pasado nada”.

Si en un escenario así colocas a una persona con una mirada única para captar esa realidad, y además es propensa a vivir situaciones inverosímiles incluso para el baremo israelí, el resultado es un material literario de primera. “Todo sucedió tal como lo cuento, salvo un sueño que tuve con Ahmadineyad, que exageré para añadirle una luz más grotesca”, asegura el autor de De repente llaman a la puerta.

Los textos reunidos en Los siete años de abundancia son pinceladas conmovedoras, divertidas, dramáticas y satíricas de su vida y de la memoria familiar, desde una discusión sobre los valores morales del famoso juego Angry Bird a un accidente que sufrió por culpa de un taxista imprudente -las anécdotas con taxistas son abundantes en el libro-; de la visita de su padre, superviviente del Holocausto, a la mafia calabresa en 1946 para comprar armas para el Irgún, el brazo armado del sionismo, a la conversión de su hermana al judaísmo ultraortodoxo; del temor por un inminente bombardeo de Irán a las clases de pilates junto a bellas bailarinas lesionadas.

El libro es a la vez, como sucede con otros autores judíos, una reflexión constante sobre qué significa ser judío. “La cuestión de la identidad es central para los escritores judíos, pero no tanto para los judíos de Israel. Si estás en la diáspora, tu identidad judía es mucho más confusa. Por ejemplo, un judío secular español, ¿por qué es judío? ¿Por la tradición heredada de sus padres, por la historia? El judaísmo como concepto es muy abstracto, y ese es uno de los motivos por los que existe el antisemitismo. Si no entiendes algo, lo ves como una amenaza. En este sentido, yo sí ahondo en la cuestión de la identidad aunque viva en Israel y me siento más afín a escritores judíos estadounidenses como Jonathan Safran Foer o Nathan Englander que a escritores israelíes como Amos Oz, aunque me parezca un autor fantástico.

La mayor amenaza para Israel, desde el punto de vista de Keret, no son los misiles de sus vecinos enemigos. “Lo que más miedo me da es que Israel se convierta en un país que ya no me guste y me vea incapaz de defender sus acciones. Somos diez millones de ciudadanos rodeados por miles de millones de personas que nos ven como enemigos. Para que mi país sobreviva necesitamos una razón de ser que vaya más allá de la mera supervivencia física. Necesitamos una justificación interna, ya que Israel es el único país que conozco que no nació de una realidad existente, sino de un libro: Altneuland, de Theodor Herzl” [padre del sionismo moderno]. Lo fundaron personas de diferentes países y lenguas. Si no compartiéramos los mismos ideales, los cimientos de nuestro país se vendrían abajo”.

La sociedad israelí es muy paradójica, asegura el autor de Pizzería Kamikaze. “Tenemos uno de los tribunales supremos más valientes de occidente para enfrentarse al gobierno y más libertad de expresión que en EEUU, pero al mismo tiempo ocupamos territorios donde los palestinos tienen menos derechos que nosotros. Tenemos una lucha interna entre convertirnos en un pueblo superviviente carente de piedad o una víctima que no quiere convertir en víctimas a otros pueblos. El pueblo de Israel está harto de la histeria de nuestros líderes, del miedo al genocidio como fuerza impulsora de la toma de decisiones”.

La familia de Keret, retratada en Los siete años de abundancia, es tan compleja como la propia sociedad israelí, y podría ser un modelo de la solución que propone el autor para la supervivencia del país: “Tengo un hermano antisionista, mi hermana es muy religiosa, mi padre era muy de derechas y yo soy un liberal de izquierdas. Todos tenemos ideologías diferentes pero somos buenas personas y nos queremos. La clave para la supervivencia de Israel es mantener el respeto por las diferencias”.

Optimista convencido, el autor de Extrañando a Kissinger cree que el aumento del fundamentalismo radical en Oriente Próximo tiene como efecto positivo el acercamiento de Israel a los países árabes moderados de su entorno, como Arabia Saudí o Qatar. “A los países árabes los unía su odio común a Israel; ahora tienen problemas más importantes de los que preocuparse, como el Estado Islámico. Nos encontramos ante la opción de realizar grandes cambios en Oriente próximo gracias a las nuevas alianzas que se pueden crear”.

miércoles, 1 de octubre de 2014

El periodismo en torno a Gabo

Por primera vez, sin la figura densa y patriarcal de Gabriel García Márquez, omnipresente en la Colombia periodística y literaria como un padre fundador, la Fundación que lleva su nombre reúne en Medellín, tierra en resurrección, un racimo de narradores con el que homenajear a Gabo

Jaime García Márquez, Gerald Martin, Julio Sánchez Cristo y Juan Gabriel Vásquez en el reciente homenaje a Gabriel García Márquez en el Parlamento Europeo./elmundo.es
Se abordará a Gabo y el lenguaje, Gabo y el cine, Gabo y la política, Gabo y la música y hasta una conferencia de Juan Villoro en la que hablar de verdad e imaginación en Gabo con un título evocador: Lo que pesa un muerto.
Por Medellín pasarán íntimos del Nobel, deudores de su estilo y cronistas de renombre como Salcedo Ramos, Sergio Ramírez o Alberto Arce. Sólo un español aspira a un premio: Eduardo Suárez, de EL MUNDO, por un trabajo sobre el Exxon Valdez. Se quedaron a las puertas dos trabajos de los profesores y alumnos del Máster de Investigación de este diario, dirigido por Antonio Rubio, que intervendrá en una mesa para abordar el reporterismo de investigación en la era del espionaje total y las operaciones encubiertas.
El alcalde de Medellín, Aníbal Gaviria, y el director de la Fundación Nuevo Periodismo, Jaime Abello, darán paso hoy, tras inaugurar la semana del Premio García Márquez -fundamental en el periodismo iberoamericano- a la presentación de todos los trabajos aspirantes en cuatro categorías: Cobertura, Imagen, Texto e Innovación.
Una más, la de la excelencia, ya tiene ganadores: el colombiano Javier Darío Restrepo y la mexicana Marcela Turati, que ha abordado en diversas publicaciones latinoamericanas y estadounidenses el horror de las masacres en México, y creó en 2007 junto a otros colegas la organización Periodistas de a Pie para profundizar en la defensa de los derechos humanos.
Como informó Efe hace unos días, ambos periodistas son un reflejo de la tendencia registrada por los finalistas que optan a las cuatro categorías de los García Márquez, en los que son protagonistas los medios independientes y alternativos, como Etiqueta Negra, de Perú; Canal Capital, de Colombia, o la Revista Anfibia, de Argentina, entre otros.

Decálogo para salvar a los libros y a los lectores iberoamericanos

 Un encuentro de editores busca claves para renovar el libro y ayudar a la industria que requiere del diálogo con los gobiernos para armonizar políticas en analógicas y digitales

Estudiantes en la Feria del Libro de Buenos Aires./elpais.com
El mundo del libro iberoamericano se ha vuelto a acordar del lector, tras un periodo interesado solo en vender y dado que ahora no vende. Ha caído en la cuenta de que él es el corazón de su negocio. Su vida. Me quiere, no me quiere…, me quiere, no me quiere… Varios años lleva el sector deshojando esa margarita en encuentros de todo tipo, ante la caída de ventas e irrupción del mundo digital que jubiló un modelo de empresa centenario. Solo que había olvidado la pregunta principal: ¿qué he hecho, en verdad, por crear, mantener o conquistar la atención del lector? Porque este es quien sostiene el ecosistema del libro, si no hay verdaderos lectores no se venderán libros. Parte de la nueva declaración de amor y estrategias se acaba de dar en la Casa del Lector de Madrid en el Encuentro de Editores Iberoamericanos.

La industria editorial y los gobiernos de Iberoamérica han fracasado a la hora de forjar nuevos lectores y nuevos planes de fomento de la lectura en el nuevo paradigma analógico-digital. Esa es una de las conclusiones del encuentro al que asistieron una veintena de expertos que durante dos días han debatido esa relación negocio-libro-lector. Diez de ellos crean un mosaico con dudas y preguntas, y sugieren un decálogo para mejorar la situación:

Un desafío. Fernando Zapata (director del Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe): “Modificar las políticas educativas y revisar las didácticas de lectura y escritura. Y enfocarse en los maestros para que dominen la cultura digital. Ellos llevan una de las peores partes en este cambio”.

Una esperanza. Xavier Mallafré (presidente de la Federación de Gremio de Editores de España): “La mejora de los índices de lectura, crear campañas de fomento acorde a los nuevos tiempos, mejorar el tejido de librerías y bibliotecas”.

El encuentro coincide con Liber, la feria del sector editorial que este año, por primera vez, se abre al público. En Barcelona se presentarán oficialmente los datos del año pasado: 2.708 millones de euros facturados, tanto en el mercado interior como en el exterior. Es decir, una reducción del 9,7% con respecto al año anterior, 291 millones menos. Lo que significa una caída acumulada del 19% en los últimos 10 años. Pese a ello, el sector sigue aportando un tercio del PIB de las industrias culturales, es decir, un 1,1%. Sigue siendo la primera del sector.

En Iberoamérica se editan al año 194.000 títulos; en España, esa cifra llega a los 76.000, lo que muestra el escenario y la atención de su desplazamiento hacia el otro lado del Atlántico. Pero ¿qué hacer para mantener o recuperar el corazón de los lectores? En su intervención en Casa del Lector, Teresa Lizaranzu, directora general de Política e Industrias Culturales y del Libro, aseguró que “compartimentar la edición entre España y América es absurdo”.

Un error. Gabriela Adamo (exdirectora de la Feria del Libro de Buenos Aires): “No se puede considerar América Latina como una sola entidad. Somos 19 países hispanohablantes, más EE UU con una población hispana en crecimiento y Brasil, cada uno con sus características especiales, sobre todo culturales, que han sido ignoradas. E incluso a las que se les envía los remanentes de España”.

Una urgencia. César Antonio Molina (director de Casa del Lector de Madrid): “Se deberían sincronizar las políticas gubernamentales entre España e Iberoamérica en torno a las buenas prácticas del consumo que eviten, por ejemplo, la piratería, se tome conciencia de la importancia de la propiedad intelectual y evitar las trabas para la buena circulación del libro”.

Una apuesta. Jaime de Pablos (director de Vintage Español, Knopf Doubleday de EE UU): “Hay que conocer y entender el tipo de lector al que se quiere llegar. Promover en las editoriales locales o subsidiarias de grandes grupos en los diferentes países la búsqueda de autores regionales para apoyar la creación y el mercado local”.

Una medida. José Tomás Henao (director editorial de Norma-Carvajal, Colombia): “Crear textos indicados para la enseñanza y la educación con contenidos multiproducto y multidispositivo. Formar editores visuales sin sacrificar la calidad”.

Un recordatorio. Miguel Barrero (director de contenidos digitales globales del grupo Santillana, con presencia en España y América): “Lo digital debe ser una política educativa de los Gobiernos. Tener en cuenta que las grandes empresas como Apple, Google, Amazon o Samsung son nuevas en el mundo escolar. No se puede hablar de escuela digital si no hay acceso a Internet”.

Una reivindicación. Manuel Ramírez (editor de Pre-Textos): “Es fundamental reivindicar la figura del editor. Se necesita más que nunca para garantizar un buen producto, y no como mero intermediario, en un momento en que tienden a proliferar las ediciones poco revisadas y libros de dudosa calidad”.

Un enigma. Bernardo Gurbanov (vicepresidente de la Cámara Brasileña del Libro): “Brasil sigue siendo otro mundo. Las empresas deben encontrar sus propios códigos para llegar a los brasileños. En el mundo del libro, el negocio es en portugués, es allí donde hay que poner el foco. Hay que trasponer la frontera lingüística”.

Una petición. Marisol Schulz (directora de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, México): “Transitamos entre dos mundos, analógico y digital, sin que nos demos cuenta. Es una gran ventaja, pero corremos el riesgo de perdernos, por no saber cuál es la ruta correcta. El lector debe saber qué es bueno y tener elementos de valoración de una obra que ahora mismo en la Red se diluye y es un caos. El papel de los medios de comunicación es más relevante que nunca para establecer ese diálogo orientativo entre libro y lector”.

Son varios los frentes abiertos, conocidos y desconocidos los competidores en un duelo en el cual todos saben que parte de su futuro se juega en el continente hispanohablante. Lo recordó José María Lassalle, secretario de Estado de Cultura, en la inauguración: “España será Iberoamérica o no será. España será cultural o no será”. Y en ese contexto planteado por Lassalle, el papel del libro es protagónico, insistió, porque “es una defensa de la propia cultura”. Cuando Europa se tambalea, agregó, Iberoamérica ofrece la potencialidad en cuyo espacio España puede desempeñar una labor cualitativa y promete que el país puede ser la esquina norte europea privilegiada. Lo que varios expertos describieron como “subirse ahora sí al carro”.

La caída en España

Las cifras generales del sector indican que se editaron 76.434 títulos, con una tirada media de 3.223 ejemplares. La oferta editorial española cuenta con un catálogo de 524.213 títulos vivos, un 6,8% más que en 2012.

El precio medio de los libros se ha reducido un 2,3% este año y se ha incrementado la oferta, ya de por sí muy competitiva, de los libros electrónicos, cuyas ventas alcanzaron 80,26 millones de euros (3,6% del total de ventas del sector).

Los principales factores que incidieron en que continuara el descenso de las ventas de libros en España en un 9,7% en 2013 euros fueron, según el informe de la Federación de Gremios de Editores de España presentado en LIBER: 

- La crisis económica.

- La ausencia de políticas educativas que conciencien a la sociedad de la importancia de proteger la creación intelectual.

- El aumento de la oferta ilegal de libros electrónicos.

- La elevada fiscalidad del libro digital, gravada con un IVA del 21% frente al 4% del de papel.

- La ineficacia de la Administración, a través de la Sección Segunda de la Comisión de la Propiedad Intelectual, en resolver denuncias contra las webs sin permiso de los autores.

- El descenso, cuando no supresión, de ayudas a las familias para adquirir los libros de texto.

- La reducción de las inversiones en fondos para bibliotecas públicas, escolares y universitarias

Quino festejó los 50 años de Mafalda junto a sus personajes

No puedo creer que hayan pasado 50 años, dijo Quino. Colocaron esculturas de Susanita y Manolito junto a la de la nena, en el paseo que la evoca, en San Telmo

Una caricia. El cariño de Quino, ayer, en San Telmo. Susanita y Manolito acompañan a Mafalda ./Rubén Digilio./revista Ñ


Aunque nunca está sola en su banco de Defensa y Chile, ya que miles de vecinos y turistas se sientan junto a ella a tomarse fotos, desde hoy Mafalda además está acompañada por dos de sus entrañables amigos: Susanita y Manolo. El homenaje se concretó ayer al mediodía, justo cuando el personaje creado por Quino cumplía 50 años, contados desde su primera aparición en un medio gráfico: el 29 de septiembre de 1964 en el semanario Primera Plana Eterna soñadora, romántica y fantasiosa, Susanita fue ubicada a la derecha de Mafalda, con una mano apoyada en el banco. Manolito, tomándose las solapas de su delantal de almacenero, quedó a la izquierda.
Junto a humoristas, vecinos, turistas y chicos, ayer Quino fue el primero en sentarse, rodeado por los famosos personajes. Cariñoso, a ambos les tocó las cabecitas. Toda una tentación. Porque daban ganas de posar la mano sobre los pelos duros de Manolito y los rulos de Susanita, que creó el artista Pablo Irrgang.
“Yo no me lo creo. No puedo creer que hayan pasado cincuenta años. Es como les pasa a los arqueros, que de pronto les hacen un gol y no saben por dónde les pasó la pelota ”, dijo Quino sobre el aniversario de su creación. “Gracias por venir a la fiestita, gracias a todos por el cariño”, concluyó.
Los humoristas Sendra y Rep; su editor, Daniel Divinsky, amigos y familiares estuvieron junto a él. Y, también, funcionarios porteños: “Gracias Quino por tanta humanidad”, le dijo Hernán Lombardi, ministro de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires. Y entre risas confesó que siempre que lo ve, lo llena de besos. También le rindió su homenaje el Jefe de Gabinete porteño, Horacio Rodriguez Larreta.
Cientos de vecinos y turistas se acercaron hasta San Telmo y con cámaras y celulares retrataron al trío de personajes y también, claro, a Quino. Los nenes del jardín de infantes numero 3 “Mafalda” esperaron con paciencia hasta que terminaran los discursos y las entrevistas: “Queremos ver al papá de Mafalda”, decían entusiasmados. Y hasta se tocó el feliz cumpleaños, interpretado por una banda musical.
La figura de Mafalda es eje de una serie de homenajes. Uno, muy masivo: un mural cerámico de 15 metros de largo entre las estaciones Perú y Catedral, en la combinación entre las líneas A y D.
Además, en la Usina del Arte (Caffarena 1, La Boca) se inauguró una muestra interactiva, El Mundo según Mafalda. Se podrá visitar hasta el 30 de noviembre; los jueves y los viernes de 10 a 18 y sábados y domingos de 12 a 20. La entrada es gratuita.
En la Biblioteca Nacional (Agüero 2502, Recoleta), hasta diciembre, se podrá ver Mafalda en su sopa, una exposición que reconstruye el proceso de producción, difusión y circulación de la tira; está abierta de lunes a viernes, de 9 a 21 y los sábados y domingos de 12 a 19. Y también es gratis.
En el Museo del Humor (Avenida de los Italianos 851, Puerto Madero), se exhibe la muestra Quino por Mafalda, que se centra en la figura del creador de l’ enfant terrible, a 60 años de la publicación se su primer trabajo como dibujante de humor gráfico. Se la puede ver de lunes a viernes de 11 a 18, los sábados y domingos de 10 a 20 y los feriados de 12 a 20. Gratis.

Un total de 14 novelas de la Región de Murcia optan al LXIII Premio Planeta

La sexagésimotercera edición del Premio Planeta ha recibido 453 novelas de todo el mundo, con un especial incremento de los originales procedentes de América Latina, ha informado el grupo editorial en un comunicado

Un total de 14 novelas de la Región de Murcia optan al LXIII Premio Planeta./lainformacion.com
Entre las novelas presentadas figuran un total de 14 de la Región de Murcia.
La procedencia de las novelas recibidas es muy diversa, con 76 obras de América del Sur; 31 de América del Norte; 17 del resto de Europa; ocho de América Central; una de África, otra de Asia y otra de Oceanía, mientras que 33 no especifican su procedencia.
Entre los originales españoles, destaca la procedencia de novelas de Madrid:53, Barcelona:38, Valencia:16, Murcia:14, Málaga:13, Alicante y Cádiz:10 cada una, entre otras.
El premio, dotado con 601.000 euros para la obra ganadora y 150.250 para la finalista, tendrá su concesión el 15 de octubre en el Palau de Congressos de Catalunya en el transcurso de una cena literaria.
El jurado del premio lo integran Alberto Blecua, Juan Eslava Galán, Pere Gimferrer, Carmen Posadas, Rosa Regàs, Emili Rosales y el recién incorporado Fernando Delgado, periodista y ganador del Premio Planeta en 1995 con 'La mirada del otro'.

Futuro contra futuro

Cuatro referentes en tecnología debaten los retos de las redes digitales y la automatización

Jeremy Rifkin, Juan Martínez-Barea, Jaron Lanier y Nicholas Carr./elcultural.es

Einstein aseguró que nunca pensaba en el futuro “porque llega muy pronto”. Hoy el futuro corre a nuestro encuentro como un rayo pero, lejos de seguir el ejemplo del físico alemán, parece tan estimulante que toda clase de pensadores se afanan por reflexionar acerca de lo que nos espera. Y no se ponen de acuerdo. ¿Inauguran las redes digitales y los progresos de la automatización una edad dorada en la que, conectados e hiperinformados, lograremos vivir sin trabajar gracias a nuestros esclavos robóticos? ¿O más bien lo que se cierne es un paro masivo, la destrucción de las clases medias y un ser humano más inútil y dependiente? Cuatro libros abren este otoño la veda del futuro: La sociedad del coste marginal cero, de Jeremy Rifkin, ¿Quién controla el futuro?, de Jaron Lanier, Atrapados. Cómo las máquinas se apoderan de nuestras vidas, de Nicholas Carr, y El mundo que viene, de Juan Martínez-Barea

Sillicon Valley se estrenó este año en Estados Unidos y ya ha renovado para una segunda temporada. La comedia televisiva de HBO narra las andanzas de un grupo de programadores que persigue el éxito con su pequeña startup en la tierra prometida californiana donde brotaron Google, Apple y Facebook. Y la sátira sobre cómo estos geeks (y futuros multimillonarios) del valle del silicio aprecian su trabajo es impagable. Ya inventen un algoritmo de comprensión de archivos musicales o una app para hacer chistes de gatos, la coletilla es siempre la misma: “Estamos haciendo un mundo mejor”.

Jaron Lanier (Nueva York, 1960) y sus compinches sirvieron en las filas de aquellos idealistas que soñaron en los 80 con un futuro mejor si todos compartíamos gratis en la red. Así lo recuerda en ¿Quién controla el futuro? (Debate), que llega ahora a las librerías españolas: “En Silicon Valley es muy habitual que personas muy jóvenes, que han fundado su startup en un garaje, anuncien que su objetivo es cambiar profunda y globalmente la cultura humana en unos pocos años, y que amasar una gran fortuna es algo tan nimio que sucederá por sí solo. Más aún, estos jovenzuelos a menudo lo consiguen”. Pero, confiesa a El Cultural, “algo salió mal”. Lanier firma su segundo libro después de que Contra el rebaño digital (2011) inoculara un troyano en el alma del optimismo informático en vigor, y enuncia en negativo las cuestiones que el futuro impone debatir.

El reto de compartir

La primera parece sencilla: ¿Debemos compartirlo todo? Tercia ahora Jeremy Rifkin (Denver, Colorado, 1943) y afirma que sí, cada vez lo hacemos más, y anuncia el nuevo sistema económico que eclipsará al capitalismo: el procomún. El economista de la Wharton School y encantador de líderes mundiales evocó la semana pasada en Madrid ante la prensa la inminente utopía futurista a cuenta de su último libro: La sociedad del coste marginal cero (Paidós).

Mi propuesta defiende el acceso libre a todos los datos de la economía mundial" Jeremy Rifkin
Año 2050. Personas, máquinas, recursos naturales, producción, consumo, y cualquier otro aspecto de la vida están conectados en red mediante sensores y programas en el “Internet de las cosas”. Grandes ordenadores procesan la gigantesca suma de datos registrados (el big data). La productividad mejora exponencialmente. Y “el coste marginal de producir se reduce a cero mientras miles de millones de personas comparten en red y deciden juntas el curso de sus vidas”. Todos productores y consumidores: prosumidores. Los sistemas de intercambio musical, los servicios de transporte compartido o la impresión en tres dimensiones dan ya las pistas de las transformaciones desencadenadas por la Tercera Revolución Industrial.

Rifkin rechazó en su conferencia en Madrid el carácter utópico del cuadro, aseguró que los trazos principales ya se están dibujando y vaticinó que el capitalismo agotará sus últimos días sin mediar “fuerza hostil”: “Vemos cómo muchos jóvenes comparten canciones, vídeos o informaciones a través de páginas especializadas, blogs y redes sociales, y esa tendencia irá a más. Todos produciremos nuestra propia energía a través de las renovables y con esa energía podremos imprimir sus productos en sus impresoras 3D”.

Rifkin es un gurú y la polémica le busca. Para quienes compran sus libros por millones y los políticos que le piden cita se trata de un visionario. Para otros es un iluminado, un buenista tecnológico. Pero hay mucho más en su último libro que, imponente, pedagógico, recorre la historia del hombre en ese extraño camino de ida y vuelta de las tierras cultivadas en comunidad del medievo a los saberes compartidos en común de la actualidad. Con sus riesgos, claro: “Mi propuesta defiende el acceso libre a todos los datos de la economía mundial. Soy consciente de que habrá grandes obstáculos para conseguirlo, pero de ello depende que la economía sea libre o esté dominada por los grandes monopolios”.

El canto de las sirenas

Jaron Lanier advierte en ¿Quién controla el futuro? que los tecno-optimistas olvidan algo crucial: los seres humanos tal vez se crearon iguales, los ordenadores no. Y apunta así a la segunda de las señales -algo más ominosa- que anuncian el futuro: el control de la información. Su libro describe cómo los servidores sirena gobiernan el mundo, ordenadores muy potentes que aprovechan, en beneficio de las megaempresas que los controlan, todo el saber que los seres humanos comparten con alborozo y escasa prudencia en Internet. Su canto es irresistible.

La energía solar satisfará las necesidades energeticas del planeta en 2030" Juan Martínez-Barea
Lanier ofrece un ejemplo paradigmático al responder a El Cultural, Skype mediante, asediado ordenadores, arpas y banjos (colecciona instrumentos antiguos), desde su casa californiana. “Existe un mercado laboral para la traducción literaria. Pero para las traducciones del día a día, memorándums, cartas laborales, etc, ha desaparecido sustituido por la traducción automática. Pero el tema es que esa traducción… no es automática ¡Es un fake! Lo que ocurre es que la masa está haciendo traducciones online constantemente, millones de ellas, y un algoritmo coge estas traducciones y las usa como ejemplos. ¡Los verdaderos traductores siguen haciendo el trabajo! Pretendemos que no existen, porque son anónimos, nos recreamos en la idea de un traductor totalmente automático. Existe una mentira de base en la teoría que postula que la era de la tecnología digital está haciendo obsoletas a las personas. No es cierto. Hemos olvidado la lección política de hace más de un siglo: uno debe ser honesto y justo con la apreciación del trabajo ajeno. Si los humanos siguen haciendo el trabajo, admitámoslo”.

A mil ideas por página, de la ingeniería de sistemas a la sociología, la economía o la semántica, Lanier dibuja un panorama sombrío en el que las clases medias cavan su propia tumba con entusiasmo. Ahí estamos (casi) todos, con nuestros smartphones y tabletas, nos comunicamos, compartimos información, creamos comunidades y todo parece muy libre y abierto. Mientras, unos pocos lanzan sus redes de arrastre, nos espían sin freno para colocar su publicidad, aprovechan nuestra desprotección, manipulan los mercados provocando recesiones globales, fomentan la precariedad y el desempleo, destruyen, poco a poco, la democracia.

Pero quien fuera pionero de la realidad virtual no reniega de la tecnología ni está dispuesto, cómo aventuró el San Francisco Chronicle, a erigirse en Moisés de un “éxodo digital”. Podemos mejorar el futuro. Lo lograremos si dejamos de confundir a las personas con las máquinas, las valoramos de nuevo... y las retribuimos adecuadamente: “La solución que he estado explorando, y que algunos consideran radical, es la de hacer micro-pagos a todos aquellos que están realizando esas pequeñas partes de cada trabajo, transformando el capitalismo en un nuevo sistema en el que los trabajadores obtienen recompensas más a menudo que en el pasado. Y esta solución podría tal vez arreglar el capitalismo, solucionar los problemas que se han detectado, y transformarlo en un sistema verdaderamente sostenible. Valdría la pena probarlo”.

Derecho a la pereza



Aristóteles fue el primero en imaginar un mundo en el que “las lanzaderas tejieran por sí mismas y el arco tocase solo la cítara”. El trabajo guarda en su seno la marca indeleble del pecado original. Así, la automatización promete cumplir en un futuro próximo el inalienable derecho a la pereza, a una vida de ociosidad sin límites, sin marcas de sudor. Pero, se pregunta Nicholas Carr (1959), ¿estamos seguros de lo que queremos?

La solución es compensar economicamente a quienes aportan información en la red" Jaron Lanier
Conversamos con Carr por correo electrónico. Escritor residente en la Universidad de Berkeley (California), Atrapados, Cómo las máquinas se apoderan de nuestras vidas (Taurus) es su nuevo libro después de que en 2011 el éxito de ventas Superficiales arrojara una tesis a la contra: “Google nos vuelve estúpidos”. Entonces argumentaba que la Red erosiona nuestra capacidad de leer y pensar con profundidad. Ahora advierte: “psicólogos investigadores han descubierto que los seres humanos son más felices -más satisfechos con la vida- cuando trabajan duro para superar retos difíciles y se comprometen con el mundo. La gente que desarrolla su talento amplía sus perspectivas y se siente más viva. El problema con la automatización es que a menudo nos libera de aquello que nos hace sentir libres”.

Lo que Carr detecta es cómo la creciente tendencia a pulsar el piloto automático genera infelicidad. Y puede matarnos. En un vuelo comercial típico, el piloto maneja los controles unos tres minutos: uno o dos al despegar y uno o dos al aterrizar. El piloto automático gobierna la nave el resto mientras el comandante atiende a los monitores. Y aunque los accidentes totales siguen descendiendo, ha nacido un nuevo y catastrófico tipo. En 2009 un Airbus A330 se desplomó en el Atlántico en su viaje entre Río de Janeiro y París cuando el piloto hubo de ponerse sorpresivamente al volante en mitad de la tormenta. Actuó al revés y 228 pasajeros murieron.

Lo de los pilotos que el alba encuentra -mientras sus sueldos bajan- frente a los monitores de poderosos ordenadores volantes autónomos sólo es uno de los ejemplos del fenómeno más general que Carr disecciona en su libro: “el software está devorando el mundo”. Y amenaza con dejarlo sin trabajo. “En el pasado, el progreso tecnológico siempre ha producido más puestos de trabajo de los que destruía. Pero crecen las señales de que hoy ordenadores y robots cada vez más sofisticados están destruyendo más empleos de los que crean. Los economistas no se ponen de acuerdo y yo no sé qué ocurrirá. Pero creo que al asumir que seremos felices si las máquinas hacen todo el trabajo, acabaremos profundamente decepcionados. No es la utopía lo que nos espera”.

Cuando le preguntamos a Nicholas Carr si debemos temer que la inteligencia artificial supere algún día a la inteligencia humana responde tajante: “No. Los ordenadores aún tienen que mostrar algún signo de conciencia, y sin ella la inteligencia artificial será siempre limitada. El peligro es si nuestra dependencia del software nos hará dejar cada vez más a nuestros ordenadores pensar por nosotros. Eso sería una tragedia”.

Bienvenidos a la meritocracia

Existe sin embargo una versión más optimista del progreso que asegura que el crecimiento acelerado de la tecnología provocará un impacto muy positivo en el desarrollo de la humanidad hasta el punto de abrir una nueva era: la Singularidad. Peter Diamandis, Ray Kuzweil y otros teóricos crearon en 2010 en el parque tecnológico de la NASA, en Mountain View (California) la Singularity University, una institución académica única que persigue “atraer a líderes emergentes de todo el mundo, formarlos en los últimos avances tecnológicos y motivarles e inspirarles para aplicar dichos avances a resolver los grandes problemas de la humanidad”.

El peligro es dejar cada vez más a los ordenadores pensar por nosotros" Nicholas Carr
El español Juan Martínez-Barea (Sevilla, 1966), ingeniero industrial e hiperactivo emprendedor fue uno de los 80 elegidos de 35 naciones para el primer postgrado de tecnologías exponenciales de la Singularity University. Hoy es su embajador en nuestro país y ha reunido sus ideas en El mundo que viene (Gestión 2000). La tesis del libro, nos explica, reza que “sin darnos cuenta, vamos hacia un mundo en el que 4.000 millones de personas que hace 20 años casi no existían darán un paso adelante y se pondrán a nuestro lado en primera línea de la competencia mundial. La clase media pasará de los 1.800 millones de personas de 2009 a 4.800 millones en 2030. Es una grandísima noticia”.

-Pero, ¿y los recursos?
-A ese respecto, la aceleración tecnológica trae muy buenas noticias: los desarrollos de la biotecnología están aumentando la productividad de las cosechas y permitirán generar alimentos para todos. Los avances en energía solar, cuya capacidad instalada se duplica cada 18 meses, satisfarán en exclusiva alrededor de 2030 toda la energía que consume el mundo: unos 20 Tw. La Edad de Piedra no se terminó porque se acabaran las piedras. Y la Edad del Petróleo no terminará porque se acabe el petróleo, sino porque será sustituido por las energías renovables.

“¿Es el fin de la geografía?”, concluye Martínez-Barea. “Aún no. ¿Hemos alcanzado el sueño de la igualdad de oportunidades? Aún no. Pero estamos más cerca que nunca antes en la historia del ser humano”.



El monopolio acecha a los libros

El futuro de la industria editorial inquieta hasta a los más tecno-optimistas. Jeremy Rifkin constata en La sociedad del coste marginal cero que, si bien Amazon presenta características de procomún colaborativo, se está convirtiendo con rapidez en un “monopolio”. Uno de cada tres usuarios “empieza la búsqueda en Amazon.com que cuenta con más de 152 millones de clientes y más de dos millones de cuentas activas de proveedores, además de una red logística mundial que sirve a 178 países”. En ¿Quién controla el futuro? Lanier pone el punto de mira en aquellos que más se habrían beneficiado de la llegada de las grandes librerías digitales: los compradores de libros. Y es que, desde el punto de vista del consumidor “Amazon está haciendo que los precios bajen, y eso debería ser estupendo. Pero la situación es más complicada”. Resulta que la multinacional ha llegado a ofrecer precios distintos a distintas personas por el mismo título para saber cuánto estaban dispuestas a pagar: “La discriminación de precios merece atención por su crudeza. Aunque no fuese muy habitual, lo importante es que es difícil que la gente normal que interactúa con las servidores sirena disponga de la suficiente información para tomar las mejores decisiones”.