viernes, 20 de abril de 2012

América en portugués


Brasil, país invitado en la FILbo 2012

especial filbo 2012  

Cuando Brasil, comienza a despertar, vale la pena revisar su tradición literaria. El enredo de América Latina se escribe con personajes y acciones comunes a las diferentes tramas de los países que la conforman. El tono de cada historia, sin embargo, guarda un sabor local, una música y una visión de mundo que no se dejan trastocar. Mientras sea contada en español, poco o nada de la híbrida aventura latinoamericana se cuestiona. Al final del día, el idioma nos une y nos salva en nuestros orgullos y desgracias. Pero si la saga está en portugués, hay que pisar el freno y hacerse rápidamente la pregunta: ¿Cuál es la otra cara de América Latina? ¿Qué pasa en Brasil?

La Feria del Libro de Bogotá trata de aclarar esas y otras dudas que flotan sobre curiosas mentes colombianas, al escoger a Brasil como país homenajeado de su edición número 25. Del 18 de abril al primero de mayo, el evento concentra en la capital una serie de encuentros, actividades y reflexiones sobre la literatura del país vecino -tan cercano y desconocido-, con la presencia de autores, editores y otros especialistas de las letras brasileñas, convocados a dialogar con profesionales y visitantes de Colombia y del mundo.
La invitación a los brasileños sucede en un momento en que el "gigante" latinoamericano parece haber despertado económica y políticamente, haciendo despertar también todo tipo de impulsos de curiosidad sobre él. La ocasión, bien este momento sea real y duradero o entonces pura imaginación colectiva, abre un sinfín de oportunidades para brasileños y demás latinoamericanos. Sobre todas ellas, una que no se puede dejar escapar: la de romper una barrera que posiblemente no es la del idioma, sino la de la pereza (de doble vía) de mirar lo que hay más allá del charco.
Un país vasto no podría abstenerse de tener una vasta literatura. Clasificarla puede ser una tarea tan complicada como nombrar especies en una selva. De las marcas que la distinguen, sin embargo, la primera es la regionalización. Así como pasa en Colombia, la geografía responde en gran parte por la variedad de voces del Brasil, y eso de manera agrandada, sin que haya todavía un Nobel capaz de ofrecer al mundo una obra brasileña emblemática y unificadora. La única etiqueta que parece existir -y que calma sobre todo a los extranjeros- es una imagen exótica, tropical y carnavalesca, que en realidad se aleja de una producción literaria mucho más cercana a los centros urbanos y a sus personajes, almas frecuentemente perdidas, que flotan entre la realidad caótica y el afán de progreso. Esta fuerte característica urbana tal vez sea la segunda marca de una literatura tan difícil de clasificar.
Para el escritor Marcelino Freire, de 45 años, nacido en Pernambuco y que actualmente vive en Sao Paulo, "la literatura brasileña tiene muchos intereses, como una mujer independiente y activa". "Fuera del país, suelen creer que nuestros libros tratan sólo de lo exótico o de la miseria, pero en realidad incluyen desde el alma lusitana hasta el alma indígena, de la Misa de Gallo al Carnaval", opina. Lucia Riff, responsable por la Agencia Riff, la principal agencia literaria que representa a autores brasileños en Brasil y en el exterior, cuenta que es común que un título o un autor nacional deje de ser publicado en otro país por no ser "lo suficientemente brasileño". "Me pregunto qué sería eso, pero es algo que se escucha a menudo. Una editorial europea, por ejemplo, acepta cualquier cosa de Estados Unidos, pero de Brasil espera algo específico. Para ser de acá, no se puede ser urbano. ¿Acaso lo que pasa en el sur del país no es suficientemente brasileño?", cuestiona. 
Si hay de hecho un talento que une el país de norte a sur, Marcelino, cuyo trabajo como cuentista fue laureado en 2006 con un Premio Jabuti (uno de los reconocimientos literarios de mayor prestigio en Brasil), cree que es la oralidad. Según él, "la representación del habla es una virtud de la literatura brasileña. Nuestros escritores dan cuenta de todas las voces:  la de la pobreza generalizada, la de clase media, la de los nuevos ricos, inmigrantes, opresores y oprimidos. El brasileño es un hablador".
Jóvenes autores -como el sureño Daniel Galera, de 33 años, que vive en su ciudad natal, Porto Alegre- creen que las fronteras que dividen el país y también las que reparten el mundo en bloques culturales ya no tienen sentido para ninguna literatura. Para él, en los días de hoy, las cuestiones son otras y hay una acumulación de referencias que les permite a las nuevas voces mezclarse más allá de los pasaportes. "Actualmente, la producción literaria brasileña y, creo, la de muchas partes, es muy heterogénea. Esa multiplicidad es algo positivo", afirma.
Sin embargo, es inútil negar que el sabor local (o los sabores) sigue siendo la puerta de entrada para quien quiere darse un banquete literario a la brasileña. Si para unos los galardones internacionales no representan más que entidades o personas con intereses específicos, frecuentemente alejados del real valor de las obras que premian, para otros ésta es una manera efectiva y un primer paso para generar interés en la literatura brasileña en general. Lucia Riff está entre los que hacen fuerza por la entrega de un Nobel a un brasileño: "Necesitamos un gran éxito para atraer las miradas. En este sentido, Paulo Coelho, con libros publicados en todo el mundo y números de ventas impresionantes, no nos ayudó mucho, porque la gente comúnmente no sabe que él es brasileño". La popularidad de la obra de Coelho de hecho tiene más que ver con factores extraliterarios y puede ser visto más bien como un fenómeno de sociología de la lectura, conectado a parábolas espirituales y mensajes reconfortantes y no a una tradición literaria.
El hecho es que "mientras más la literatura de un país esté en discusión, mejor", dice Marcelino Freire. En este sentido, Brasil puede sentirse orgulloso por la serie de homenajes que empieza este año con la Feria del Libro de Bogotá y sigue con las programaciones de la Feria del Libro de Frankfurt (Alemania), en 2013, y la de Bolonia (Italia), en 2014. No tenemos un Nobel, pero, al parecer, estamos en el tope de la lista. Que sea por el bien, por lo menos, de una mayor integración latinoamericana.
Los inicios
La literatura brasileña surge a la luz de las influencias de la metrópoli portuguesa luego del "descubrimiento" del país. Gana fuerza, a lo largo del sigo XIX, con los movimientos romántico y realista, alcanzando su apogeo en la llamada Semana de Arte Moderno de 1922, que predicó la independencia de la producción cultural brasileña y el rompimiento con las literaturas y otras manifestaciones artísticas de otros lugares. En especial, de Europa.
Los clásicos de siempre
Imposible hablar de las letras de Brasil sin mencionar a Machado de Assis ('Memórias póstumas de Brás Cubas', 'Dom Casmurro'), ampliamente considerado la mayor referencia de la literatura nacional. Pero la complejidad de la vasta obra literaria brasileña se completa con otros nombres imprescindibles, de la prosa y de la poesía, que marcaron diferentes épocas. Son autores como Lima Barreto, Manuel Bandeira, Oswald de Andrade, Graciliano Ramos, Carlos Drummond de Andrade, Guimarães Rosa, Jorge Amado, Clarice Lispector y Mario de Andrade. En proceso de revisión, la obra de Lispector, por ejemplo, hoy  goza de gran éxito editorial en países como los Estados Unidos.
Los autores contemporáneos
La poesía nacional contemporánea tiene como rasgo dominante el diálogo con la tradición - sobre todo, la poesía de carácter modernista, que emerge de la Semana de Arte de 1922 y se bifurca en una vertiente más lírica y otra más objetiva. Su representación pasa por nombres consagrados, como Manoel de Barros, los hermanos Harold y Augusto de Campos y Ferreira Gullar (único escritor brasileño nominado al premio Nobel), y por nuevas generaciones, que incluyen a Age de Carvalho, Carlito Azevedo y Claudia Roquette-Pinto.
En la ficción, impera lo urbano, expresado por una multiplicidad de estilos, donde permanece de transfondo el desarraigo proporcionado por la ciudad. Hay una gran libertad individual también en la elección de temáticas, como se observa en la obra de autores tan diferentes entre si como Lygia Fagundes Telles, Dalton Trevisan, Rubem Fonseca, João Ubaldo Ribeiro y Chico Buarque (también músico y compositor). Y de otros nombres más recientes, como Marçal Aquino, Luiz Ruffato, Fernando Bonassi, André Sant'Anna, Nelson de Oliveira e Marcelino Freire, de la llamada "Generación 90". 
La crónica, otro universo por explorar
Talento no sólo nacional, sino latinoamericano, la crónica encuentra eco en Brasil en la obra de grandes escritores como Luiz Fernando Veríssimo, el autor brasileño más leído de los últimos tiempos, liderando gran parte de las listas de best sellers. Los cronistas (de ficción y de no ficción) transformaron características de la identidad brasileña (el humor sarcástico, la confusión entre lo público y lo privado, el cotidiano banal y la informalidad de las relaciones sociales como paliativo para las desigualdades) en instantes preciosos de lirismo, ironía y sensibilidad.
El mercado del libro
Es temprano para que el momento de crecimiento económico que vive Brasil actualmente inspire la literatura en sí, pero no para que caliente los engranajes del mercado literario. Iniciativas gubernamentales de ámbito nacional (mayor distribución de libros en escuelas, por ejemplo) e internacional (apoyo a la traducción de obras brasileñas en el exterior a través de becas de la Biblioteca Nacional, otro ejemplo) y nuevos canales de ventas más allá de las librerías, anima a las editoriales del país y amplía el potencial de negocios incluso para extranjeros. Hay más libros y también más lectores.
Estrategias de divulgación
Hay mucho esfuerzo para identificar y divulgar las novedades de las letras en Brasil. Por un lado, están las ferias y los premios que cuentan con altos presupuestos (las Bienales de Libros de Sao Paulo y de Rio de Janeiro, la Fiesta Literaria de Paraty, el Foro de la Letras de Oro Preto, el premio Jabuti y tantos otros eventos). Por otro, está el trabajo dedicado y militante de círculos literarios más pequeños, pero de importante repercusión, como es el caso de la Balada Literaria, organizada por el escritor Marcelino Freire en Sao Paulo.
Sin embargo, lo nuevo no parece estar en esos territorios, sino al margen de él, en las periferias urbanas. Según Marcelino, "hay más de 100 veladas literarias en la periferia de Sao Paulo cada semana. Vivimos un momento de descentralización de la cultura, propiciado en parte por la Internet, pero sobre todo porque el ciudadano 'periférico' se cansó de ser despreciado. '¿Quien dijo que no podemos ser escritores?' es la pregunta que se hace".
La literatura brasileña en tres tiempos
Supliendo la falta de una novela icónica, como puede ser 'Cien años de soledad', tres historias muy brasileñas acercan al lector colombiano a la literatura del Brasil:
(1) 'Grande Sertão: Veredas', de Guimarães Rosa. Un retrato del Brasil profundo, ambientado en el "sertão" (paraje desértico caracterizado por sus carencias) y que narra la historia de un "jagunço" (secuaz a sueldo) que en su lucha por sobrevivencia vive el amor, la muerte, el sufrimiento, el odio y la alegría.
(2) 'Viva o povo brasileiro', de João Ubaldo Ribeiro. Cuenta tres siglos de historia del Brasil a partir de personajes del llamado "Recôncavo Baiano", región de origen del autor. El resultado es una historia contada no en términos cronológicos o socioeconómicos, sino a partir de un imaginario que atraviesa épocas y conforma una identidad nacional.
(3) 'Cidade de Deus', de Paulo Lins. Resultado de una investigación sobre la criminalidad en Río de Janeiro, después convertido en novela, el libro fue recibido por la crítica y por el público como uno de los acontecimientos literarios más importantes de los últimos tiempos en Brasil. El eje de la historia es el proceso de transformación de la favela a partir de una multiplicidad de voces, sin que haya un personaje principal. Fue el punto de partida para la película "Ciudad de Dios", dirigida por Fernando Meirelles con guión de Braulio Mantovani -y que cautivó millones de espectadores en todo el mundo.
foto.fuente:eltiempo.com

jueves, 19 de abril de 2012

Cinco conversaciones imperdibles en la Feria del Libro

especial filbo 2012
Gay Talese, Nicole Krauss, Fernando Vallejo, Carsten Jensen y Jonathan Saffran-Foer estarán en la edición número 25 de la FILbo 2012 y hay que aprovechar su visita. Le presentamos estas grandes figuras de las letras y le contamos con quién dialogarán. Como los listados siempre son caprichosos, le recomendamos cinco conversatorios que no se debería perder

Carsten Jensen hablará con Hugo Chaparro

Escritor y columnista de opinión, Carsten Jensen ha conseguido en su novela "Nosotros, los ahogados", un pasmoso retrato de su país. Considerada como la mejor novela danesa de los últimos 25 años, esta epopeya, equiparable a los mundos de Stevenson, Melville o Conrad, es un viaje a la fundación de Dinamarca como estado moderno. Varias generaciones del pequeño pueblo de Marstal cuentan una fascinante historia. En conversación con el escritor Hugo Chaparro. Jueves 19 de abril. Salón José Asunción Silva. De 7:00 a 8:00 p.m.

Gay Talese hablará con Rodrigo Pardo

Aunque nunca se ha sentido cómodo con la clasificación de periodista literario, Gay Talese es uno de los grandes escritores de no-ficción. Es el autor de libros imprescindibles, como "Honrarás a tu padre", sobre la familia Bonano; "El reino y el poder"; "La mujer de tú prójimo, y Retratos y encuentros". Es un maestro de la crónica y entre las múltiples que ha escrito sobresale "Sinatra está resfriado". Conversará con el director de Noticias RCN, Rodrigo Pardo García-Peña. Sábado 21 de abril. Salón José Asunción Silva. De 7:00 a 8:00 p.m.

Fernando Vallejo hablará con William Ospina

Además de cineasta y conocido escritor, ha tenido varias obsesiones en su vida y de ahí que sea también un biógrafo excepcional. Le ha consagrado libros a Porfirio Barba Jacob y ahora, tras una sesuda investigación, lo hace con Rufino José Cuervo, el gramático colombiano que abrazó el sueño de construir un Diccionario de Régimen y Construcción que es referencia mundial desde hace un siglo. Sobre Cuervo hablará con el escritor William Ospina, autor de varios libros, entre los que se cuentan "Ursúa" y "El país de la canela". Sábado 28 de abril. Salón José Asunción Silva. De 5:00 a 6:00 p.m.

Jonathan Saffran Foer hablará con Catalina Holguín

Escritor nacido en Nueva York, en 1977, que se ha destacado por sus novelas "Todo está iluminado" (2002), que muy pronto se convirtió en un fenómeno editorial y fue llevada al cine, y "Tan cerca y tan lejos", también llevada al cine y candidata al Oscar de 2012. En 2009 escribió el libro de no ficción "Comer animales", que combina con maestría la crónica con el suspenso, el ensayo con el testimonio. Conversará con la periodista y escritora Catalina Holguín sobre sus libros que son, acaso, una manera de saldar las cuentas con el pasado. Sábado 28 de abril. Salón José Asunción Silva. De 6:00 a 7:00 p.m.

Nicole Krauss hablará con Marianne Ponsford

La historia del amor es una de las novelas más exitosas de la última década en Estados Unidos. Fue elegida por "Granta" y el "New Yorker" como una de las mejores escritoras jóvenes del mundo anglosajón. En su obra es recurrente la búsqueda por entender la pérdida, y el interés por hablar de literatura dentro de un libro de ficción. Krauss sostendrá este diálogo con la directora de Arcadia, Marianne Ponsford. Domingo 29 de abril. Salón José Asunción Silva. De 6:00 a 7:00 p.m.


foto.fuente:revistaarcadia.com

miércoles, 18 de abril de 2012

Hoy, Encuentro con Hyun Ki Young, Escritor Invitado FILbo 2012

especial filbo 2012
La visita se llevará a cabo en el horario de nuestro Café Literario La vida se lee: 3:pm.


Cordialmente,

Paula Castellanos Cuervo

Promotora de Lectura & Escritura - Franja Jóvenes & Adultos

Biblioteca Pública Virgilio Barco

Red Capital de Bibliotecas Públicas - BibloRed

Secretaría de Educación del Distrito

Teléfono: (57-1) 3 15 88 90 Ext. 381

Av. Cra. 60 No. 57 - 60.

Bogotá - Colombia

Invitado de honor: “Brasil se tomó en serio la Feria del Libro”

especial filbo 2012
Karine Pansa, directora de la Cámara Brasileña del Libro, cuenta cómo será la participación de ese país, invitado de honor en la Feria del Libro de Bogotá que hoy arranca
Karine Pansa, directora de la Camara Brasileña del Libro. foto.fuente:semana.com

En el pasado a Brasil poco le atraía Colombia, y en general Latinoamérica, culturalmente. ¿Por qué ahora ese interés por venir a la Feria del Libro de Bogotá?

Fuimos invitados por la Cámara Colombiana del Libro para mostrar nuestra literatura y esto coincidió con el desarrollo de un proyecto nuestro de internacionalización de la literatura brasileña. Brasil está haciendo una inversión muy grande en pagos de traducciones para que los libros brasileños sean editados en otros países. Hemos sido invitados también a la Feria de Frankfurt en 2013 y a la de Bolonia en 2014.

En anteriores oportunidades varios países invitados a la Feria del Libro de Bogotá trajeron una muestra muy pobre. Por eso cabe la pregunta: ¿Brasil se tomó en serio la invitación de este año?

Sí, se tomó muy en serio la invitación. En esta Feria estuvieron involucrados el Ministerio de Cultura, la Biblioteca Nacional y la Cámara del Libro. El Ministerio de Cultura, por ejemplo, invirtió cerca de 1.700.000 dólares. Tuvimos la intención de traer muchos autores y presentar un país multicultural, con visiones que no se ven muy claras desde afuera. Un Brasil profundo, no turístico, que escape al imaginario tradicional relacionado con el país.

¿Por ejemplo?
Unas de las cosas importantes que trae el pabellón de Brasil son dos exposiciones: Cora Coralina -corazón de Brasil- y Clarice Lispector. Son exposiciones muy bien hechas, con la puesta en escena de Daniela Thomas y Felipe Tassara. Han estado en otros museos e hicimos el esfuerzo de traerlas. La exposición sobre Clarice, con la curaduría de Ferreira Gullar y Júlia Peregrino, incluye fotos, manuscritos, cartas y documentos personales de la autora. La exposición de Cora Coralina, con curaduría de Júlia Peregrino, llevará al visitante al universo particular de la poeta en el estado brasileño de Goiás, situado en el corazón del país.

¿En Brasil siguen leyendo a Clarice Lispector?

Ahora está otra vez de moda. En la última Bienal de São Paulo hubo piezas teatrales y gente leyendo sus obras. Ella era una mujer con el pensamiento en el futuro.

¿Qué más tiene el pabellón?
Nos dieron 3.000 metros cuadrados, que es bastante. En vez de paredes divisorias tradicionales habrá 'palabras gigantes' de 3,5 metros de altura, tridimensionales, que demarcarán el espacio. Esas palabras designarán las actividades realizadas en los diferentes lugares. Uno de los objetivos de esa elección fue realzar las ambigüedades y la familiaridad entre el portugués y el español. Las dos lenguas poseen muchas palabras parecidas, cuyo sentido, no obstante, puede diferir. En el espacio habrá librería, auditorio para debates, lecturas y charlas, espacio infantil y gastronómico, áreas de negocios y turismo, además de exposiciones culturales.

¿En total cuántos escritores vienen?

Vienen 50 escritores, entre otros, Marina Colasanti, Nélida Piñón, Affonso Romano de Sant'anna, Lêdo Ivo, Adriana Lisboa, Paulo Markun, Zuenir Ventura, Adriana Lunardi, Eric Nepomuceno (traductor de García Márquez) y Ferréz. Sabemos que muchos no son muy conocidos en el mercado latinoamericano pero, precisamente, ese es nuestro propósito. Debo destacar que hubo un gran interés entre los escritores y los músicos por venir a este intercambio cultural.

¿Y qué traen en materia editorial?

Traemos 27 editoriales y habrá disponibles 800 títulos para que los agentes literarios y los editores colombianos conozcan lo que el mercado editorial brasileño puede ofrecer. Estará presente el traductor y consultor del mercado editorial Felipe Lindoso y la agente literaria Lucia Riff.
Aparte del pabellón, ¿qué otra oferta cultural de Brasil podremos ver?

Nuestro objetivo es que Brasil no solo esté presente en el pabellón, sino en toda la Feria. Por eso tomamos la programación general para hacer sugerencias y proponer temas y mesas en las que puedan aportar nuestros autores. Hemos trabajado en conjunto con la Cámara Colombiana del Libro y estamos muy contentos con el resultado. Además tenemos muchas actividades fuera del recinto de Corferias. En el teatro Cafam de Bellas Artes se presentarán las Nuevas Voces de la Música Popular Brasileña, con las jóvenes cantantes Verônica Ferriani, Mariana Aydar y Tulipa Ruiz. Allí mismo estarán las compañías de danza Quasar y Cisne Negro. Las artes plásticas estarán representadas en la biblioteca Virgilio Barco con la muestra A la orilla del río, de Diô Viana. En la Universidad Jorge Tadeo Lozano se realizará una serie de conciertos del cuarteto Radamés Gnattali, el dúo instrumental Maria Teresa Madeira y João Bani y el trío Daniela Spielman. Habrá ciclos de cine brasileño, con películas inéditas en Colombia, en la sala de Cine Colombia del centro comercial Avenida Chile y el centro cultural Gabriel García Márquez.

Mejor dicho: la cultura brasileña se tomará Bogotá.

Así es. Nos tomamos muy en serio la invitación.

martes, 17 de abril de 2012

Laboratorio de Narrativa

ATENCIÓN: El Taller de Creación Literaria sigue durante el mes de mayo
¡Venga y asista a toda una ludica con las palabras!

Cordialmente,

Paula Castellanos Cuervo

Promotora de Lectura y Escritura - Franja Jóvenes & Adultos

Biblioteca Pública Virgilio Barco

Red Capital de Bibliotecas Públicas - BibloRed

Secretaría de Educación del Distrito

Teléfono: (57-1) 3 15 88 90 Ext. 381

Av. Cra. 60 No. 57 - 60.

Bogotá - Colombia

Vargas Llosa: "Las pasarelas y la cocina están suplantando al arte y la filosofía"

La civilización de espectáculo, un libro nacido de la certeza de que gran parte del arte, la literatura, la cultura de nuestros días son una "tomadura de pelo" en las que "abundan las imposturas, la frivolización, faltan valores y sobra banalización"
Mario Vargas Llosa, presentó en Madrid, La civilización del espetáculo. foto: Antonio M. Xoubanova.fuente:elcultural.es

Con sus 76 años recién cumplidos ("no me felicite, déme más bien el pésame"), Mario Vargas Llosa tiene previsto llegar hoy a Madrid para presentar su último ensayo, La civilización de espectáculo (Alfaguara), un libro nacido de la certeza de que gran parte del arte, la literatura, la cultura de nuestros días son una "tomadura de pelo" en las que "abundan las imposturas, la frivolización, faltan valores y sobra banalización".

Seductor como siempre y como nunca, Mario Vargas Llosa (Arequipa, Perú, 1936) no baja la guardia ni descuida su gentileza. Tiene ganas de hablar. De decir, por ejemplo, que si ha publicado este libro, en el que combina artículos ya aparecidos en Prensa con reflexiones nuevas, es por esa "sensación creciente de incomodidad frente a algunas manifestaciones culturales en el arte, en la literatura, en la música" que le parecen "verdaderas tomaduras de pelo". Ese desasosiego fue el punto de partida. También lo fue la sensación "deprimente -nos insiste- de que la cultura se estaba convirtiendo en algo muy distinto de lo que había sido, que se estaba banalizando y eso, en una época de un desarrollo tan extraordinario de la ciencia y de la tecnología, puede tener consecuencias que amenazan a toda la sociedad". Y nace también de la certeza de que hay demasiados impostores, demasiados fraudes, "aunque al menos en la literatura aún se mantienen vigentes unos valores que permiten distinguir lo que es original y auténtico del puro engaño, del fraude del impostor". Sin embargo, afirma, "no creo que el libro sea pesimista, sólo describe una etapa. Créame, la historia no está escrita, pero si no hay una reacción crítica, puede tener consecuencias negativas para la supervivencia de la cultura democrática".

¿Adiós a la alta cultura?

Mientras trabaja en su próxima novela,"ambientada en el Perú de nuestros días, en Lima y Piura. Llevo escribiéndola desde hace varios meses y probablemente se titulará El héroe discreto", confiesa el Nobel que la primera vez que tuvo esa sensación de estafa "fue hace muchos años, visitando la Bienal de Venecia, considerada una vitrina de la modernidad en el campo de la creación artística: me pareció una especie de circo en el que prevalecía una falsa modernidad hecha de gestos, de exhibicionismo, de frivolidad. Era como la justificación del facilismo, de la impostura". Pero el fenómeno, denuncia, está en todas partes. Basta revisar "la influencia que tiene hoy la chismografía, y cómo ha creado un mundo periodístico de enorme influencia a base de escarbar en la vida privada de las gentes, que es una especie de pasión malsana de grandes masas en las que no están excluidas las supuestas élites culturales".


-¿Y no es catastrofista defender que la cultura "en el sentido que tradicionalmente se ha dado al término, está a punto de desaparecer"?
-Bueno, es que lo que entendíamos por cultura hace 50 años ya casi no existe. En un mundo en el que las pasarelas de la moda o las cocinas son los referentes centrales de la vida cultural y están suplantando al arte y la filosofía, no se tiene la misma idea de cultura que entonces: hay una frivolización y un facilismo que ha desnaturalizado el concepto mismo de cultura, y hemos perdido los valores que la sostenían: lo verdadero se confunde con los fraudes, y hay, hemos sufrido, a demasiados impostores.

Un par de impostores

-¿Como quiénes?

-Como Jacques Lacan o Derrida, por ejemplo, figuras que en parte son míticas en la crítica literaria y que en parte son también verdaderos fraudes intelectuales, porque acabaron cayendo en un oscurantismo detrás del cual no había complejidad alguna ni profundidad del pensamiento, sino sólo vacío, y un vacío destructor.

Contra la banalización

-Hablando de vacíos, si nos olvidamos de las pasarelas de la moda, de la cocina, y empezamos por el principio, ¿qué es para usted la cultura?

-Es algo que definió muy bien Eliot: todo aquello que hace más vivible la vida de la gente. Ésa ha sido la gran función de la cultura, enriquecer la vida de las gentes, darles unas convicciones, una sensibilidad que les permitiera defenderse contra la adversidad. Al mismo tiempo, un gran entretenimiento, pero si sólo es entretenimiento se banaliza, y ése es el gran fenómeno que vivimos hoy. Aunque, afortunadamente, hay excepciones y grandes creadores originales que huyen de la vaciedad y de lo publicitario.

-¿Hay alguna manera de evitar que la literatura más representativa de nuestros días sea, como denuncia, fácil y ligera?
-Bueno, creo que depende de muchos factores, y que uno de los más importantes es la educación. Queremos que haya buenos lectores pero hay que crearlos desde la niñez, en la escuela y en la familia. Si los mayores no leen o consideran que la literatura es una especie de adorno prescindible, no van a surgir nuevos lectores en las generaciones futuras. Es esencial enseñar a leer, a preocuparse por los sistemas de pensamiento que dan una explicación a lo que es la vida. El desarrollo puramente material y pragmático deja un vacío muy grande y tiene pies de barro.

-Sin embargo, como retrata en su libro, nunca ha habido tanta violencia en las aulas ni se ha despreciado tanto al profesor...
-Desde luego. El problema es que el maestro no tiene hoy el amparo ni el respeto de la sociedad. Foucault consideraba que el maestro era el representante del sistema opresor que castraba el espíritu de rebelión de las nuevas generaciones y eso es un disparate que ha llevado a una minusvaloración del profesor como la figura respetada por todos porque era quien mantenía viva la mejor tradición cultural, quien difundía la gran literatura, el arte esencial...

En La civilización del espectáculo, Vargas Llosa comenta casos espeluzantes de violencia en las aulas y no ahorra censuras a la sociedad que lo permite, pero sus mayores críticas van dirigidas a los intelectuales, al menos a los de Occidente, que hoy -explica- "prácticamente no existen. Sólo en países en los que ha desaparecido la libertad. En muchas dictaduras (China, Corea del Norte, Birmania, Cuba) los escritores, los pintores, son quienes representan la resistencia al sistema. Pero en las democracias donde la libertad existe no tienen ni audiencia ni función. Y es culpa suya, porque han renunciado a las preocupaciones cívicas y éticas que antes les eran fundamentales".

-Creíamos que la democratización de la cultura era la solución. ¿Qué ha fallado?, ¿deben acaso volver las élites?
-La democratización de la cultura me parece muy justa; crear las condiciones en las que todos puedan acceder a la cultura es una obligación de toda sociedad democrática, pero al mismo tiempo pensar que la cultura puede llegar a todos de la misma manera es una soberana ingenuidad. No todo el mundo tiene ni la misma vocación ni el mismo talento para las actividades culturales y esa situación establece jerarquías. El problema es que la democratización de la cultura ha beneficiado lo cuantitativo en perjuicio de lo cualitativo. Y no se puede igualar sacrificando la excelencia porque el resultado es la catástrofe actual.

Erotismo y religión

-Hablando de catástrofes, asegura en el libro que la actual desaparición del erotismo lo es. ¿Con qué consecuencias?

-Con un gran empobrecimiento de una fuente extraordinaria de placer y de creatividad; si el sexo se convierte en algo rutinario, en una gimnasia despojada de rituales o de formas y deja de ser un acto creativo es como si desaparecieran la alta literatura o la gran cultura.

-Y del eros a la religión...
-Yo creo que sólo a una minoría la cultura le sirve para reemplazar a la religión, porque la mayoría de los seres humanos necesita algo que le garantice alguna forma de supervivencia, para no caer en la anomia, la angustia o la desesperación. Pero tampoco creo que sea incompatible la existencia de una rica vida espiritual con una sociedad democrática, siempre que la religión no se identifique con el Estado, porque entonces desaparece la libertad. El Estado debe ser laico, pero eso no es obstáculo para que la sociedad disfrute de una vida espiritual muy rica en el dominio de lo privado. Y debe ser aceptada, porque si no puede ocurrir que se vea suplantada por cultos extraños, sectas o supercherías.

-Hace unas semanas vivimos los crímenes xenófobos de Francia: ¿por qué cree que a muchos les pareció casi "aceptable" que el asesino fuese un nazi,y les molestó que tras los siete asesinatos estuviese un yihadista?
-Bueno, me parece terrible que razones ideológicas puedan considerarse atenuantes de un asesinato; detrás de eso lo que hay es un salvajismo homicida que procede del fanatismo político-religioso, y hay que combatirlo, hay que ser implacables.

-¿Pero no somos cómplices cuando permitimos el velo en las escuelas, en aras de la tolerancia cultural?
-Yo tengo una posición muy clara: creo que una sociedad democrática no puede permitir, en nombre del respeto a las otras culturas, que surjan enclaves donde todavía se siga discriminando a la mujer, y se sigan aceptando cosas monstruosas como los matrimonios arreglados por los padres o la ablación. Hay que aceptar la diversidad pero siempre dentro de los patrones de la legalidad y de la libertad, que son las grandes conquistas de las sociedades democráticas, en eso no se puede claudicar.

Obama y el desastre republicano

-¿Cómo ve la inminente campaña presidencial de Estados Unidos? Porque hace unos años Obama le parecía el presidente ideal, y ha confesado su decepción...

-Esperaba más cosas de él, pero tal y como se presenta el panorama norteamericano en estas elecciones hay que desear que gane Obama y no ninguno de estos candidatos republicanos que parece que están en una puja para ver quien es más intolerante o más prejuicioso frente a los inmigrantes y frente a la modernidad científica. Me parecen terribles los debates entre los candidatos republicanos, sobre todo porque el republicanismo tiene una tradición liberal que parece haber desaparecido. Sí, hay que desear que ninguno de esos fanáticos intolerantes gane las elecciones norteamericanas; sería gravísimo para el futuro de la libertad y de la tolerancia en el mundo.

-Comenta en el libro que es víctima de la piratería, y que de cada ocho libros suyos que se compran, por ejemplo, en Perú, siete son ilegales: ¿cree que es posible impedir los abusos?
-Espero que sí. Yo lamento mucho la situación, pero no sólo por mis ingresos, sino porque me parece lamentable que no haya ningún tipo de censura social contra la piratería, sino al contrario, que sea alentada. Afortunadamente en otros países de América Latina, en Europa y Estados Unidos se está combatiendo, pero en Perú aún no hay conciencia de la gravedad de ese fraude ni de sus consecuencias si se contagia a otros estratos de la vida económica del país.

-Ahora que todo el planeta está en crisis, Estados e instituciones públicas y privadas recortan drásticamente sus ayudas a museos, editoriales, artistas...
-Bueno, yo creo que no sólo es malo sino peligroso para la salud democrática de un país que la responsabilidad de financiar la cultura sea fundamentalmente estatal, porque el Estado, cuando presta ayudas, busca beneficios. Por eso estoy convencido de que el conjunto de la sociedad debería asumir esa responsabilidad, y eso afortunadamente ocurre en los países anglosajones, donde el grueso del gasto cultural viene de la sociedad civil. En Estados Unidos, por ejemplo, es muy interesante qué es lo que hace que funcione el MOMA, un museo absolutamente extraordinario: el 90 por ciento de su presupuesto procede de la sociedad civil, de empresas privadas, de fundaciones, de familias. Lo mismo ocurre con el Metropolitan, que recibe una parte de sus recursos del Estado pero creo no equivocarme al decir que el grueso de sus recursos proviene de organizaciones privadas. A mí me parece eso más sano que depender del Estado, que es la tradición europea.

lunes, 16 de abril de 2012

Memorial de una vida

La escritora Nélida Piñon le abrió a El Espectador las puertas de su casa en Río de Janeiro. El mundo más privado de esta autora da cuenta de esa literatura que la ha llevado a ganar los más importantes premios de la lengua castellana
Nélida Piñon, autora de La república de los sueños. invitada central de la FILbo 2012. foto: Efe. fuente:elespectador.com

Nélida Piñon abre la puerta de su casa, ubicada en un barrio elegante de Río de Janeiro. Arreglada para recibir a sus visitantes, saluda con sonrisa y con las estrechas posibilidades que le dan sus ojos tan rasgados. Su sala está llena de cosas y a primera vista da la sensación agobiante. Luego, esa suma de objetos, de autorretratos pintados y colgados en la pared, terminan cobrando un sentido: son un memorial por el que se puede recorrer sus 75 años de vida.

Destapa champán a pesar de que sean las 10 de la mañana y pone sobre la mesa pasteles de queso. La comida que dilata el tiempo de la entrevista permite reconocer en esa apretada colección de autorretratos que tiene sobre un mostrador varias fotos junto a la famosa editora española Carmen Balcells, la responsable quizás de que a mediados de los años 70 las letras de la escritora Nélida Piñon salieran de la geografía brasileña.

La imponente presencia de la editora entre sus cosas más personales no es gratuita, Balcells hizo de Piñon una excepción del resto de escritores brasileños que permanecieron por tantos años ensimismados. "Yo le mandé algunos manuscritos, ella los leyó con dificultad porque no conocía bien el portugués, pero la inquietaron al punto que mandó un agente literario para que me conociera, pero yo me había ido a Nueva York, así que nuestro encuentro se postergó hasta que alguien le habló casualmente de mí, y ella le solicitó mis coordenadas en Estados Unidos", recuerda Nélida Piñon.

Balcells se hizo luego su amiga, bautizó incluso a una de sus hijas con el singular nombre de Nélida y confesó, el día en el que le entregaron a la escritora el premio internacional Menéndez Pelayo, que esa brasileña de origen gallego era la única autora de su elenco que también se había convertido en su amiga personal, "una de los pocas capaces de levantarme el ánimo". Con su amistad vinieron las fiestas y Nélida Piñon se hizo también amiga de otros escritores de su generación, de Vargas Llosa, García Márquez y Carlos Fuentes.

Pero el mérito de que la literatura de Nélida Piñon conquistara otras lenguas y lejanas latitudes no es sólo atribuible a la sagacidad de la experimentada editora. Su literatura misma estaba preparada para ese viaje, ese extravío. En ella pervivía un temprano cosmopolitismo, a la vez que una inquietante mirada sobre la cultura del mestizaje que sería bien comprendida por los países de habla hispana. Había en sus libros también gravitando una cierta universalidad que ella misma, desde su infancia, había perseguido para su ser casi con convicción religiosa.

Mientras nos adentramos en su infancia y en medio de la charla informal en la que se ha tornado la entrevista, Nélida Piñón interrumpe la sala con un silencio. Se queda pensativa y sus ojitos rebuscan entre las paredes hasta dar con una placa metálica en marco de paño. "Esta es una de las cosas más importante de mi vida, es un título de hija adoptiva de la tierra de Galicia", dice la escritora, viajera desde niña, de padres gallegos que le heredaron sangre llena de otras proveniencias y que siendo hija del sol vio en la nubes grises de esa tierra española y en los mantos negros que llevaban las mujeres sobre sus pelos, la evidencia de otro mundo. "Galicia se convirtió en mi mito, en una especie de tierra prometida", dice la escritora con nostalgia.

Ese sentimiento —el de que esa experiencia de Galicia, de la otra tierra, le había anchado su mundo— la perseguiría siempre en su narrativa. "Al presentarme como brasileña, soy automáticamente romana, egipcia, hebrea. Soy todas las civilizaciones que arribaron a este campamento brasileño. Fuimos portugueses, españoles y holandeses hasta llegar a ser brasileños", reconoció Piñón en uno de los momentos culminantes de su carrera, al recibir en 2003 un premio a su literatura.

Ese mismo carácter universal que la hizo fácilmente traducible fue justamente el que alentó a los jurados a otorgarle en 2005 el premio Príncipe de Asturias: "Nélida Piñon ha trasladado al ámbito universal la compleja realidad de Iberoamérica con una prosa rica en registros, que incorpora con extraordinaria brillantez las distintas tradiciones y raíces culturales del continente latinoamericano".

Pero sus esfuerzos por arropar otras tierras con sus personajes de carne no fueron sencillos. Al final, y aun cuando estuviera armada de ese espíritu y de sus buenos amigos del mundo literario, Nélida Piñon vivía en una tierra que por mucho tiempo estuvo aislada del resto del mundo que la circundaba. "Cuando mi literatura empezó a ser traducida, nosotros los brasileños no conocíamos mucho del resto de Latinoamérica, pero conocíamos más de lo que ustedes siquiera podían intuir de nosotros. En 1961 yo había leído Borges, ustedes en el resto del subcontinente incluso hasta hace muy poco tiempo no conocieron la genialidad de Machado de Asís, para mí el primer escritor urbano de todas las Américas. Mientras el mundo hispánico se preocupaba por las flores y las costumbres, él hablaba de la ciudad de Río con una modernidad extraordinaria", dice tajante la escritora, quien asegura que con participaciones como la que hace Brasil en la Feria del Libro de Bogotá, esa distancia por fin empieza a borrarse.

La comida no se acaba, pero Nélida Piñon, quien recién ha aterrizado de un viaje desde París, empieza a hablar más bajo y a mostrarse cansada. A pesar de los años, los viajes para dictar conferencias y clases en universidades de todo el mundo no dan tregua. Tampoco da tregua su escritura: acaba de terminar una novela y de forma paralela ha ido recopilando sus cuentos para crear una antología. Pero ahora hay dos cosas en las que la autora de El calor de las cosas (1980) y La república de los sueños (1984) quisiera invertir más su tiempo, "y no es que esté pensando en la muerte", advierte con una risotada de gracia: "Tengo una cierta urgencia de organizar mis textos y mi amplio archivo personal", dice Nélida Piñon, quien quiere además pasar más tiempo con su perrito, cuyo nombre traduce Astilla Pequeña y que casi por obvias razones decide resguardar en secreto.