viernes, 23 de abril de 2010

El idioma que nos libertó

DÍA DEL IDIOMA
Visitar la muestra Palabras que nos cambiaron en la Luis Ángel Arango es una buena manera de celebrar el Día del Idioma: "libertad", "igualdad" y "república" son algunas de ellas

Margarita Garrido, directora de la Biblioteca Luis Ángel Arango, hizo la curaduría de esta muestra.fOTO;fUENTE:Elespectador.com

"Abril 23 Día del Idioma. Qué mejor manera de reconocer al semidios de la lengua quien falleció este día del año 1616: Miguel de Cervantes Saavedra. El autor de Don Quijote de la Mancha, máxima novela de la lengua española, comparte aniversario con su equivalente para las letras inglesas: William Shakespeare. Vale la pena recordarlos a los dos este día pues ambos comprendieron el poder y la magnificencia de las palabras e hicieron de ellas sus armas de inmortalidad. Con sus obras enseñaron que el valor de los vocablos no es cosa de menospreciar.

Este año que abundan las celebraciones de un hecho memorable que el continente entero recuerda: la independencia de la colonización española, vale la pena entonces andar a mirar ahí sobre los campos de las hojas en blanco y con el fuego de los significados de qué manera las palabras nos dieron alguna libertad.

En esa tarea se puso desde hace años la historiadora y actual directora de la Biblioteca Luis Ángel Arango, Margarita Garrido. De esas pesquisas nació esta muestra que de manera clara y didáctica nos involucra en la manera como los personajes que no aparecen en los libros, los anónimos que nadie recuerda, vivieron la Independencia. "En mi interés por conocer el efecto en la gente del común de este fenómeno político llegué a las actas y documentos judiciales, pues es sólo ahí donde se encuentra la voz de ellos", explica Margarita Garrido, quien reconoce que hacer una exposición de palabras y documentos no es fácil en su museografía.

Fue ahí donde encontró el principio de la madeja que la conduciría a cinco palabras, cinco lugares y cinco tipos de documentos que resignificaron el sentido y la identidad de las personas. Se trataba de la declaración que hace ante el juez don Vicente Roca, un hombre campesino que decidió llevar a otro delante de un juez por haberlo calumniado llamándolo "Pardo" —una de las categorías raciales como negros, zambos, criollos, indios y morenos que se usaba en el imperio para clasificar por castas con el fin de adjudicar privilegios y limitaciones— cuando desde la Independencia dichas castas ya no existían. "Este texto de gran profundidad y belleza es un gran ejemplo de la manera como los ciudadanos comunes se apropiaron de un discurso hasta hacerlo efectivo", continúa Garrido.

Así, palabras como igualdad, que los criollos más preparados trajeron de la Ilustración para ponerlas en memoriales de agravios que llegarían al gobierno español en los albores de la Independencia, tuvieron que ser integradas al discurso que se decía en la plaza pública en busca de darle sentido a un nuevo concepto: Soberanía popular.

Luego se repetiría una y otra vez la expresión "libertad" gracias a las imprentas que copiaban en periódicos y pasquines los discursos de patriotas y realistas. Pero toda la fuerza de la comunicación se hizo verbo sólo hasta cuando el vicepresidente Santander exigió a través de un decreto que los sacerdotes informaran desde los púlpitos en sus sermones dominicales que "la independencia no era pecado" y que "Dios ya no estaba con el rey, sino con el pueblo". De ese poder del pueblo, sus representantes desde el Congreso redactaron la Constitución que daría nacimiento a la nueva forma de República, un concepto de territorio y de pertenencia común.

Sólo entonces los pardos, los indios, los mulatos, los negros, los zambos y los criollos dejaron de ser conforme al color de su piel para ser Ciudadanos, una nueva entidad completamente distanciada de orígenes y razas. Así se pasó de ser seres colonizados a hombre libres, ciudadanos con derechos, habitantes de una república. Con este nuevo lenguaje se construyó el idioma de la libertad, se imaginó una sociedad distinta que se ha ido construyendo en 200 años.

La celebración del Día del Idioma es una oportunidad para una reflexión importante que, sin embargo, debería ocupar más días del año: se trata de comprender cuán cercano y vigente sigue siendo para cada individuo la significación y resignificación de las palabras. En una sociedad atiborrada de imprecisiones y falsedades, tanto en el discurso público como en el privado, vale la pena recordar, como lo dice Margarita Garrido, que "las palabras pueden ser incluso más eficientes que las balas y una gran batalla que se dio y se ganó en tiempos de la Independencia fue precisamente cambiar el lenguaje".

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