sábado, 14 de diciembre de 2013

Vuelve Rebus, vuelve el último policía de una especie en extinción

El que no haya leído a Rankin verá que los personajes están muy bien construidos. Los fans incondicionales podrán encontrarse de nuevo con algunos tipos esenciales para entender a Rebus y su historia. Sobre todo, dos: Malcom Fox y Big Ger Cafferty, antiguo dueño criminal de medio Edimburgo

Ken Stott como Rebus en la adaptación televisiva de las novelas./elpais.com

Cuando Ian Rankin (Fife, Escocia, 1960) decidió jubilar a John Rebus sólo estaba siendo lógico. El personaje envejecía en cada novela y le llegaba la hora. El homenaje que su creador rinde a este policía escocés en La música del adiós (RBA, traducción de Francisco Martín Arribas) cerraba de manera ejemplar una serie esencial dentro de la novela negra contemporánea. Con lo que no contaba el propio Rankin es con la cabezonería y persistencia de su personaje, que se niega a irse.

Ahora Rebus ha vuelto. En Sobre su tumba (RBA, traducción de Efrén del Valle) aparece más gordo, más viejo, más cansado, más solo, si cabe; también igual de perspicaz, igual de radical, igual de auténtico y, sobre todo, más determinado que nunca a llegar a la verdad. Es el último de su especie y lo sabe. También lo saben sus enemigos, tan necesarios para Rebus, y sus pocos amigos. Y Malcom Fox, el detective de asuntos internos creado por Rankin para salirse del universo Rebus y que ahora se cruza con él. Nadie se libra de John. Maldito, cuánto te necesitamos.


John Rebus tiene algo que tienen todos los grandes personajes de la novela negra, desde el hard boiled, allá por el principio de los tiempos negrocriminales: no se rinden, no dejan los casos aunque sus jefes o empleadores hayan prescindido de ellos. No pueden. Pero, como siempre, exagerado y genial, Rebus lo lleva más allá: lo que no puede dejar es su carrera. John trabaja ahora como asesor civil en la unidad de casos por resolver y prepara su vuelta al cuerpo, a pesar de que está retirado. Una serie de desapariciones sin conexión aparente le empujan a otro bucle de lucha contra todo para llegar a la verdad. Rebus cree que los casos de estas chicas, perdidas en la misma carretera, en circunstancias similares, tienen relación y lo va a demostrar cueste lo que cueste.


A partir de aquí, una historia con giros sorprendentes, que no imposibles, y un gran retrato del trabajo policial, una trama llevada y resuelta por Rankin con todo el oficio y la maestría del autor escocés.

Rebus es una mala influencia. Que se lo digan a Siobhan Clarke, su compañera en otro tiempo, su amiga, una policía joven que asciende rápido cuando Rebus se retira. Pero Rebus ha vuelto y el atractivo de su lucha contra todo y todos es poderoso. Las conversaciones entre los dos están llenas de frases memorables. Un ejemplo:

- Clarke: ¿Y cuál es la moraleja de la historia?


Rebus pensó unos instantes y se encogió de hombros.


- ¿Es necesario que haya moraleja?


- Las acciones tienen consecuencias- afirmó Clarke-. Eso es lo que interpreto yo.


- Y que siempre habrá gente dispuesta a encubrir a los culpables- añadió Rebus.

El que no haya leído a Rankin verá que los personajes están muy bien construidos. Los fans incondicionales podrán encontrarse de nuevo con algunos tipos esenciales para entender a Rebus y su historia. Sobre todo, dos: Malcom Fox y Big Ger Cafferty, antiguo dueño criminal de medio Edimburgo.

El primero, con el que me encariñé en Asuntos internos (RBA, traducción de Francisco Martín Arribas), persigue a Rebus, antítesis de lo que él cree que debe ser un policía. Y lo hace con honestidad y fuerza, tratando por todos los medios de alejar a Rebus de la policía y acabar con esa especie. Como ocurre con Cafferty, ese mafioso aparentemente retirado con el que Rebus sale de copas y que ha marcado la historia del policía, Malcom y John se parecen más de lo que les gustaría. Los dos tienen relaciones muy complicadas con sus superiores, ambos creen en la labor de la policía, los dos tienen una relación peligrosa con el alcohol (Rebus, de alcohólico más o menos perpetuo; Fox de alcohólico retirado) y los dos aman lo que hacen. Pero no pueden convivir en el mismo mundo.

En un momento de Sobre su tumba, un policía rural de una de las poblaciones en las que investigan se dirige a Rebus así: “Dígame una cosa: ¿es posible que alguien llegue a conocerlo sin tener la sensación de que está metiendo el cuello en una soga?”. John responde: “Eso tendrá que preguntárselo a mi legión de amigos”. Uno no puede evitar sonreir. Es Rebus en estado puro. Rankin tiene escrita y publicada otra en Reino UnidoSaints of the Shadow Bible. La vida es dura y algún día Rebus se acabará. Se le nota cansado, pero con cuerda para rato y decidido a seguir. Él es así. Welcome back.