sábado, 18 de abril de 2015

Hablan los biógrafos de Gabo

Un año como cien de soledad

Dasso Saldívar y Gerald Martin conocen como nadie la vida y obra de Gabriel García Márquez. Los dos hablaron sobre el legado del escritor

 
Dasso Saldívar, Gabriel García Márquez y Gerald Martin./semana.com
Gerald Martin, de 71 años, es inglés y autor de la biografía Una vida.

 ¿Cree que la muerte de Gabo lo encumbró a la condición de mito?

Gerald Martin: Yo creo que ya era mito (‘Cien años de soledad’ y ‘Macondo' eran otros tantos). Pero indudable su muerte ha confirmado lo que ya sabíamos y su mito ha seguido creciendo.

¿Existe un Gabo antes y después de su muerte?

G.M.: Bueno, Gabo estuvo en un limbo bastante misterioso y triste en los años precedentes a su muerte. En ese sentido, como dije cuando se murió, su muerte significó más bien una resurrección. Ahora, se está convirtiendo en lo que va a ser para siempre, allí en su Olimpo literario y en el corazón de la humanidad.

¿Tras un año de su muerte qué es lo más importante que ha ocurrido alrededor de Gabo?

G.M.:
Innumerables homenajes: yo mismo he participado en homenajes en Naciones Unidas, con Ban Ki-moon, en la Unión Europea, con Martin Schulz, y en la Unesco, y si hubiera aceptado todas las invitaciones podría haber pasado el año entero viajando a diferentes homenajes en diferentes países. En París hemos montado con el Instituto Cervantes, la ‘Ruta García Márquez’ en la capital francesa (pueden buscarlo en internet). Su archivo histórico y literario ha sido depositado en Texas.

¿Se le ha reconocido como se debe?

G.M.: Indudablemente. Sin embargo, pienso que en Colombia tendrán que morir también otros miembros de su generación y la siguiente antes de que Gabo ocupe, finalmente, y totalmente, el lugar que merece en su propio país, antes de que, como su patriarca, ocupe ‘todo su poder’. Contra lo que siguen repitiendo algunos ‘trolls’, no fue traidor a su patria, no fue mexicano, no fue lacayo de Fidel Castro, no fue un multimillonario olvidadizo del país que le dio su origen y que fue el tema y el escenario exclusivo de su obra literaria. Estos son mitos falsos. Y la única dañada es Colombia.


Un columnista decía que a Gabo no lo están leyendo en las universidades. ¿Qué hacer para que los colombianos lean a Gabo?

G.M.:
Dejar que pase el tiempo. Lo leerán, siempre. Y las generaciones jóvenes del futuro lo harán de otra manera, a su propia manera. Y con un poquito de suerte, en vez de repetir todos los clisés que nosotros hemos repetido hasta la saciedad, empezarán a hacer investigaciones nuevas, serias, originales y descubrirán que Gabo no solo es un gran clásico y un gran novelista universal, sino también un gran escritor local, un escritor detalladamente e interminablemente colombiano.

¿Qué detalles del último año incluiría en un libro sobre Gabo?


G.M.: Incluiría todo. El último año, un fenómeno cultural totalmente sin precedentes (en lo que a la literatura se refiere), merece ser, todo él, el tema de un libro: 'Gabo, 17 de abril de 2014 a 17 de abril der 2015'. ¿Quién lo escribirá?


Dasso Saldivar, 64 años, colombiano, autor de la biografía Viaje a la semilla.

¿Cree que la muerte de Gabo lo encumbró a la condición de mito?

Dasso Saldívar:
No lo creo. Ni siquiera el Premio Nobel le dio esa categoría. Fue su obra y su proyección gigantesca en los principales idiomas del mundo. Pero fue sobre todo Cien años de Soledad. Desde la publicación y traducción de esta novela, García Márquez empezó a convertirse en un mito vivo creciente. Otras obras, como El otoño del patriarca, Crónica de una muerte anunciada, El amor en los tiempos del cólera y el general en su laberinto consolidaron la perdurabilidad del mito. El principal papel de la muerte, aparte del biológico, claro está, fue llevar a los focos mediáticos la evidencia planetaria del mito. Cuando éstos se apaguen, que más que alumbrar enceguecen, García Márquez quedará en estado literario puro, y el gran clásico entre los clásicos continuará a través de los siglos

¿Existe un Gabo antes y uno después de su muerte?

D.S: Solo existió un Gabo en vida, por lo tanto, no hay Gabo después de la vida, pero, y esto no es un consuelo, hay un García Márquez que existió en vida y sigue existiendo después de la muerte.

Tras un año de su muerte, ¿qué es lo más importante que ha ocurrido alrededor de Gabo?

D.S: Como es evidente, si Gabo no está nada pudo ocurrir a su alrededor. Todo lo que ha ocurrido en este año es pues alrededor del García Márquez intemporal, de ese alquimista de la imaginación que ha cruzado las fronteras entre la vida y la muerte para perdurar entre sus lectores. De modo que lo más importante, para mí, sigue siendo la presencia y difusión de sus libros.

¿Se le ha reconocido como se debe?

D.S: Si ha sido leído y sigue siendo leído por millones de lectores en todos los idiomas cultos de la tierra, García Márquez ha tenido el mayor de los reconocimientos que puede tener un escritor, que es justamente el que conceden los lectores. Los reconocimientos oficiales son mera hojarasca.

Un columnista decía que a Gabo no lo están leyendo en las Universidades. ¿Qué hacer para que los colombianos lean a Gabo?

D.S:
Nada. Ya lo leerán en otro momento de sus vidas. A los de mi generación nadie nos dijo que había que leerlo. Apenas algunos medios de comunicación hablaban de él recién publicado Cien años de soledad. Es más, los gobiernos y las instituciones oficiales lo silenciaban porque lo detestaban. Como se sabe, una de las primeras críticas que se hicieron de la novela en Colombia fue la de Fernando Garavito, que ha pasado por ser la primera crítica negativa, y una entre las pocas, de la obra magna de García Márquez.

¿Qué detalles del último año incluiría en un libro sobre Gabo?

D.S:
Nada menos que el “detalle” de su ausencia personal, aunque ya nos había ido dejando poco a poco. Cuando nos dejó del todo, pensé en él recordando aquellas palabras que Margarite Yourcenar pronuncio a la muerte del otro grande de nuestras letras: “Sin Borges el mundo es más pobre.”