sábado, 29 de noviembre de 2014

El top de las librerías del libro usado

Las historias y las personalidades de los libreros del usado que suelo visitar hubieran inspirado más de un carácter de la Comedia humana de Balzac

 
San Librario, librería de usados muy buena./Juliana Umit./revistaarcadia.com
Bogotá cuenta con un amplio circuito de librerías del usado en las que el lector puede descubrir desde una primera edición de Dumas hasta Me llamo Rojo, de Orhan Pamuk. Desde mi humilde y centralista perspectiva, aquí van las nueve más significativas. Nota: en el listado hubiera debido estar Valderravia para las 10 pero su librero, Juan Andrés Valderrama, colgó hace poco los guayos, lo que es una tragedia para nosotros sus compradores.
1. La Torre de Babel. Quien diga que es lector y no conozca esta librería falla de modo grave. Es una verdadera catedral con muchos salones dispuestos para la más exquisita lujuria bibliográfica. Los espejos en sus muros dan una extraña perspectiva de un laberinto sin fin, como reza Borges. Y lo más importante: el librero es un señor lector, lo que no siempre es la regla. Es, sin lugar a dudas, la número uno de toda la Sabana y sus alrededores.
2. Los Clásicos. Su dueño, Germán, es conocido por algunos como el Bukowski de los libros. Su librería es una de las más completas y organizadas de la ciudad (aunque cuidado, no lo parece). Todo su catálogo se encuentra en internet, por cierto. Digámoslo con ahínco: es soberbia.
3. Merlín. Una librería desmesurada, compuesta de cuatro pisos, recovecos y miles de tomos en todas las categorías posibles. Es popular y muy nombrada. La atención no es la mejor o por lo menos yo no he tenido tanta suerte con sus fríos libreros.
4. San Librario. Álvaro Castillo, uno de sus socios, es una figura pública. Consigue libros inimaginables y cuenta con la mejor sección de poesía de la ciudad. Además, es el distribuidor de la ficción cubana, que es escasa en Bogotá por razones obvias. Su servicio de búsqueda por encargo es probablemente imbatible, aunque cueste algunos pesos más.
5. El Dinosaurio. Su dueño, el Abuelo, aparece en la gran novela sobre las librerías de Bogotá: Las glorias, de Matías Godoy, editado por Destiempo. Fue el primero en abrir una librería en la calle 45, inaugurando de esta manera el camino para que esta calle se convirtiera en un sector de librerías. La política de “no es el mismo precio si eres gentil hombre o estudiante”. Es fenomenal y lo aprecian los chicos del sector.
6. Trilce. Una librería pequeña, pero muy bien escogida. Su propietario, especialista en poesía china, vende todos los libros con el 20 % de descuento.
7. Árbol de Tinta. Tal vez la librería del usado más pequeña de la ciudad, con una gran movilidad en su catálogo. Llegan libros todos los días. Especializada en ciencias sociales y literatura marginal. Su propietario representa el arquetipo de lo mercurial, no recomendable para personas que quieran comprar libros en silencio.
8. Valija de Fuego. Una gran librería especializada en anarquismo, en la que también se encuentra muy buena literatura. Cuentan con su propia editorial y su librero es de eso que uno reclama más a la ciudad: línea política en estos tiempos tan tibios. Su nueva sede está ubicada en un lugar estratégico, pues se encuentra cerca de muchas universidades.
9. Ramón Caro. Parece un mito urbano. En realidad, este apartamento en el centro ofrece un sueño: muros tapizados de libros, bibliotecas por donde uno ande y cientos de títulos de muy buena calidad a la mano. El catálogo es bueno, pero llegar a este sitio no siempre es fácil, aunque eso hace más misterioso el asunto.