lunes, 14 de julio de 2014

Un búlgaro influido por el universo de Gabo

El ilustrador Penko Gelev dibujó una colección de obras clásicas en formato de novela gráfica

Gelev nació en Assenovgrad, Bulgaria, en 1968./eltiempo.com

La lectura siempre ha sido para el ilustrador búlgaro Penko Gelev su tabla de salvación. Y uno de los autores que más lo marcaron fue nuestro premio nobel Gabriel García Márquez.

En 1987, cuando tenía 19 años, el artista debió partir a prestar el servicio militar que era obligatorio en su natal Bulgaria. Sin saber en dónde se encontraba, entró en una gran depresión el primer día, luego de que le entregaron su cama y el gabinete para que guardara sus objetos personales.

Cuál sería su sorpresa, cuando al abrir uno de los cajones de este mueble, se encontró con un ejemplar olvidado de Cien años de soledad, el libro que él había leído en su adolescencia. “De hecho, sigue siendo mi preferido. Creo que no existe otro libro como este”, comentó desde su residencia en Sofía, adonde lo contactó EL TIEMPO para hablar, precisamente, de la colección juvenil sobre los clásicos que él ilustró y que Panamericana Editorial trae al país.

En las librerías ya se consiguen 4 de los 22 libros que Gelev ha ilustrado: Drácula, de Bram Stoker; Viaje al centro de la tierra, de Julio Verne; Dr. Jekyll & Mr. Hyde, de Robert Louis Stevenson, y El diario secreto de Víctor Frankenstein, inspirado en el personaje de Mary Shelley. Sin embargo, el artista también ha abordado las obras de Víctor Hugo, Charles Dickens, Herman Melville, Alejandro Dumas, Mark Twain, Shakespeare, Charlotte Brontë, Jonathan Swift y Jack London.

“El objetivo principal es dar a conocer estas novelas en una forma atractiva para los niños y jóvenes, que los motive a leerlas”, anota Gelev, al destacar que durante su juventud también fue un gran lector de algunos de estos clásicos, que ha tenido que releer otra vez.

A partir de ahí, el ilustrador inicia una investigación detallada sobre la época, la arquitectura, los muebles, la ropa, los peinados de los personajes, los instrumentos que utilizan, las armas y hasta los aparejos de los caballos. “Trato de llegar hasta el más mínimo detalle, antes de iniciar la gran cantidad de dibujos preparatorios de los propios personajes; así sean personajes insignificantes que aparecerán una o dos veces en la historia”, explica.

Así va logrando los gestos de los protagonistas, la característica que suele enfatizar. “Esta es una de mis principales preocupaciones. Intento hacer cada personaje convincente, y de alguna manera único. Nada trae más vida a la ilustración que la expresión en el rostro del personaje. También trato de expresar las principales cualidades de los personajes en sus rostros”, comenta.

Ahora Gelev espera que así como estos grandes autores de la literaria universal lo han salvado a él en más de una oportunidad, lo hagan también con los jóvenes de hoy, que quizás tenga la oportunidad de encontrar perdido en algún cajón, como le ocurrió a él, algún autor de su preferencia.

Por eso, hace una invitación para hacer lo mismo que él, cuando estuvo en el ejército. “Cuando terminé, también dejé olvidado en el cajón ese ejemplar de Cien años de soledad, que quizás ayudó otra persona”, concluye el ilustrador.

Entre la ilustración y la animación

Gelev comenta que uno de sus últimos trabajos fue la ilustración para un cuento sobre ‘La flauta mágica’, la ópera de Mozart, para niños. Además, viene trabajando, junto con su hermano Sotir, en una serie de cortos animados, que en el futuro conformarán una película de siete historias. “Muy pronto, saldrá acá en Bulgaria mi cómic ‘Elias and August’, que cuenta la historia de un niño y una bestia que vive debajo de su cama”, comenta