Un siglo de un clásico
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Marcel Proust, un centenario de juventud literaria./elpais.com |
Hace un siglo Marcel Proust tuvo que pagar de su bolsillo la edición de
Por el camino de Swann, que se convertiría en el primero de los 7 volúmenes de
En busca del tiempo perdido.
Después llegarían los elogios, Gallimard, que lo había rechazado,
quiso publicar la segunda parte y todo el ciclo novelístico completo,
luego se sucedieron las reediciones, las traducciones y otros autores y
expertos publicaron libros sobre esa extraordinaria pieza literaria
de Proust. Así,
En busca del tiempo perdido se ha convertido
casi en un subgénero editorial. Una prueba es este centenario en
España: además de las reediciones de la obra como tal, han coincidido
otros títulos que funcionan como planetas o satélites del sol
proustiano. Los siguientes son algunos de esos libros:
Marcel Proust. El almuerzo en la hierba. Selección de pensamientos de En busca del tiempo perdido. Por Jaime Fernández. Traducción de María Teresa Gallego y Amaya García. (Hermida Editores)
Más de medio centenar de conceptos clave en la obra de Proust y su
registro en cada uno de los siete volúmenes. Una especie de evolución o
desarrollo de ideas como celos, tiempo, relaciones sociales,
literatura, belleza, verdad, judíos, duplicidad, memoria, amor... Es
la parte más ensayística de
En busca del tiempo perdido, la
mirada sociológica o filosófica y, claro, íntima o de introspección
del autor francés. Una gran lección de literatura y vida.
Marcel Proust. La memoria recobrada. Textos
de Mireille Naturel. Traducción Elisenda Julivert (Plataforma
Editorial). Un regalo. Eso es este libro de gran formato con fotos
familiares o alusivas a los seis temas abordados que cuentan la vida de
Proust o remiten a pasajes de la novela. Los capítulos son: El
caleidoscopio de una vida, Retratos en palabras e imágenes, Los placeres
y los días, Sobre la lectura, Los perfumes, los colores y los sonidos
se responden y La obra como un vestido. Un bonito acercamiento
visual, literario y biográfico.
En busca del tiempo perdido
(estuche 7 volúmenes) Marcel Proust. Traducción de Carlos Manzano
(RBA). Las varias miles de páginas de esta novela en la traducción de
Carlos Manzano y su respetuoso trabajo por transmitir el lenguaje culto
del francés de la época que era el de Proust. Es una de las
traducciones después de muchos años de la hecha por Salinas.
Proust.
Samuel Beckett. Traducción de Juan de Sola (Tusquets). Textos
escritos por el autor irlandés en 1931, ya entonces él expresó su
enorme interés por Proust. Los artículos se convierten en un camino de
doble vía entre los dos escritores. "La memoria involuntaria, no
obstante, es una maga díscola que no admite presiones", escribe
Beckett.
En busca del tiempo perdido (estuche
en 3 volúmenes) Marcel Proust. Edición de Mauro Armiño (Valdemar).
"Un texto con un estilo tan peculiar y definido como el de Proust es
un ejercicio que pone retos a la estructura del español y de la
ficción española, más dada al realismo y a la superficie externa", ha
dicho el traductor, Mauro Armiño, de esta empresa que fue para él esta
novela que tituló:
A la busca del tiempo perdido.
Monsieur Proust.
Céleste Albaret. Introducción de Luis Antonio de Villena. Traducción
de Esther Tusquets y Elisa Martín (Capitan Swing). La vida del
escritor francés a través de los recuerdos de quien fuera ama de
llaves, amiga y enfermera suya los últimos nueve años. Un retrato
sincero y conmovedor, a veces, y complementario a su obra cumbre. "Él
mismo reconocía que había tenido mucha suerte con sus compañeros del
Liceo Condorcet de París. Incluso cuando su juicio no era benévolo con
lo que algunos habían llegado a ser, siempre añadía:
- Si me paro a pensarlo, Céleste, creo que formábamos una pandilla estupenda".
El abrigo de Proust
Lorenza Foschini. Traducción de Hugo Beccacece (Impedimenta). "Este no
es un relato imaginario. todo lo que se consigna en él ocurrió en
realidad", esta es la premisa con que se abre este libro que crea un
mosaico sobre la vida de Proust. Una historia bibliófila en la que el
autor busca hacerse con el abrigo de nutria de Proust y que usaba como
manta mientras escribía
En busca del tiempo perdido.